DILLOM Y MUEREJOVEN EN VIVO EN CÓRDOBA

Un poco de trash para la noche cordobesa

El domingo 21 de febrero, en el marco de la gira nacional en la que volvieron a los escenarios, Dillom y Muerejoven se presentaron en Club Paraguay, punto clave de la movida musical en Córdoba. La cola se formó desde temprano, compuesta en su mayoría por un público joven que se amontonaba como si no hubiera un distanciamiento social que cumplir, por lo que desde el lugar tuvieron que salir varias veces a pedir que se descongestione. Algunos padres despedían a sus hijes en la puerta y otros se sacaban selfies con sus hijas y entraban a acompañarlas.

 

“En su camarín aún son un grupo de amigos que la pasan bien juntos”

 

Al volver los shows también vuelven algunos vicios que no extrañamos: se había hecho la invitación a las 19 horas con énfasis en la puntualidad, pero las puertas se abrieron pasadas las 20. Fueron dos chicas DJs de Fiesta Katana las encargadas de musicalizar la recepción y los espacios entre los artistas. En la ciudad de Córdoba los protocolos para espectáculos contemplan el modo teatro, por lo que la gente estaba distribuida en mesas de dos, cuatro y seis personas, lo que nos abría la incertidumbre de cómo se manejaría la energía de un show con mucho power y mucha trash

Aun así tuvimos que esperar casi hasta las 22 para verlo subir a Juan López, el cordobés encargado de abrir el show, amigo de la casa (tiene un feat con Carrey y se espera otro con Quentin), quien además estaba celebrando su cumpleaños. Mientras Juan López entonaba los primeros versos de ‘Blon de Prensado’, pasamos por debajo del escenario para llegar al camarín y vivir un poco la experiencia de la Rip Gang. Entramos a hacerle un pequeño ping pong a los cantantes y nos recibieron con un montón de buena onda. Son muchas las veces que han dicho que, a pesar de sus letras y su potencia, son un grupo de pibes tranquilos, lo que podía sentirse en un camarín relajado donde el sonido que se oía más eran las risas grupales, en medio de porro, birra y pizza. El ambiente demostraba que más allá del reconocimiento que ya han logrado, no dejan de ser un grupo de amigos que decide hacer música en conjunto. 

Cuando salimos del camarín todavía pudimos escuchar a Juan López cantar un poco de su remix de ‘Hyper Haters’ (Telescopios), su último lanzamiento ‘Incógnito’ y cerrar con ‘Yawsi’, para darnos una muestra de un show que tampoco escatima entrega ni agite. 

 

En lo que parece ser un ritual conocido por el público, el show de Dillom y Muerejoven empezó con el track ‘Ameno’ de ERA, con Luis La Madrid en las consolas y Punga en la guitarra, para darle paso a ‘1312’: empezar bien arriba con toda la potencia de ese punk metal que grabaron con Pussy Riot. Siguieron con ‘Draco’ y la gente no se aguantó las ganas, empezaron a levantarse de sus mesas y amontonarse al centro del local, para saltar junto a los cantantes. Hasta se pudo sentir el olor a prensado. ‘Cindor’ y ‘Neotokio’ siguieron en la lista, y si el Muere se dio cuenta de que la cosa se estaba descontrolando y dijo: “Tremenda cena, se las debíamos ¿no?”, los guardias también y pidieron disolver el amontonamiento. Pero duró solo una canción, llegó el turno de ‘Casipegado’ y la gente se volvió a amontonar. Y esta vez iba a durar un poco más, después sonaron ‘Kelly’ en la que subieron Kaktov a cantar y Punga con la guitarra para agitar todo el Club. Aprovechando que el tatuador estaba en el escenario cantaron ‘Viernes 13’ y resaltó la ausencia de autotune y esos agudos simil chirrido que llevan la canción, sorprendentes de escuchar en un audio en vivo.

 

“En el show logran que el público se olvide de la situación pandémica y eso no es algo fácil de lograr”

 

El mood venía pesado y mientras los guardias pedían que la gente vuelva a sus lugares, Muerejoven cantó su último lanzamiento ‘Tantas Vueltas’, para relajar un poco la cuestión. La duración del tema fue todo lo que la gente aguantó sentada, porque después empezó ‘Fredo’. Cuanto terminó la canción de Muere, empezó a sonar la introducción de la ‘BZRP Music Session #9’, y entre los gritos de entusiasmo Dillom le dijo a Luis que pare: “Pará que van a matar a alguien y viene la muni”. La canción se frenó: “¿Estamos para tirar esa?”, le preguntó a su público que le respondió con gritos y un amontonamiento que los guardias ya no intentaron desarmar, porque no había posibilidad. El último estreno de Dillom ‘Sauce’ trajo el momento más bailable de la noche, con Punga en las guitarras y Dylan usando un efecto símil vocoder, en una pequeña reversión con otra línea melódica para la voz, cuya finalidad es que el tema se vaya sin bajar. Siguió ‘Gratis’, que puede ser como un himno o una metáfora irónico-pitera de cómo entienden los movimientos y los bardos en la escena, para dejar paso a ‘Dudade’, que fue un fiestón. Allí nos saludaron, dijeron muchos “los amamos” y dejaron el escenario cuando sonaban los primeros compases de ‘September’; pero era solo un engaño: volvieron a cantar ‘A$AP’ para cerrar la noche sin ningún tipo de recuerdo de las condiciones que los shows deben tener según los protocolos. 

Fiel al estilo y la puesta punky de la Rip Gang, la noche fue una fiesta de pogo y sudor que rememoró a los shows pre pandémicos. Más allá de las valoraciones que se le podrían dar a esos momentos de descuido, porque este no un lugar de debate, lo que quisiéramos destacar es la potencia de Dillom y Muerejoven: llevar a la gente a un momento donde no existe el coronavirus no es nada fácil y nos habla de la fuerza que el show transmite. Todo show es una experiencia de entrar a otro espacio y otro tiempo que se construye desde el escenario hacia sus afueras, a partir de la energía y dedicación de los artistas y quienes lo arman. Tampoco es fácil que esa construcción se salga de la tensión de la situación actual, por lo que lo que la Rip Gang logra se vuelve doblemente destacable: aún saliéndose de muchos grilletes de la actualidad, tienen la precisión de darle cauce y camino a una sensibilidad generacional que solo se encuentra en figuras llamadas a dejar marca en la historia.

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