Fotos por @delfinaf.ph
El pasado fin de semana los Países Bajos tomaron el protagonismo de la agenda mundial. Por un lado, la Reina Máxima cumplió 55 años el domingo mientras el país espera la lista de convocados para el Mundial. Por otro lado, dos de los neerlandeses más influyentes deslumbraron a todos con sus respectivas performances: Max Verstappen en las 24 Horas de Nürburgring y Martin Garrix en su gira sudamericana.
El tetracampeón del mundo en la Fórmula 1 aprovechó su fin de semana libre en la máxima categoría para competir en otro de los premios más importantes del mundo del automovilismo, el cual no terminó ganando por una falla en su Mercedes. Por su parte el reconocido dj y productor aprovechó su interludio previo a los grandes festivales de electrónica que le traerá el verano europeo para calentar los motores en América.
Si Verstappen es el mejor piloto del mundo, bajo esa misma línea Martin Garrix es el mejor dj del mundo. Aún cuando en el presente están momentáneamente opacados por algunos de sus pares (Antonelli, Russel y Norris en el caso de Max, David Guetta en el caso del dj), siempre terminan demostrando que son prodigios en lo suyo al momento de las definiciones importantes.
Bajo esa premisa fue que Martijn Gerard Garritsen volvió a presentarse por quinta vez en la República Argentina en el marco de su Americas Tour el pasado sábado 16 de mayo. Por primera vez de forma solista, ante un Movistar Arena verdaderamente repleto y expectante por ver fuera de un festival a uno de los reyes del EDM.
La velada arrancó temprano con un extendido warm up nacional repleto de house a cargo de Cocho y Lulú Matheou junto a Mar Monzón. Pasadas las 20:35, se subió al escenario el neerlandés Julian Jordan, que supo conectar con el público a lo largo de los casi 50 minutos que duró su set y dejó el escenario caliente para el evento principal de la noche.
Llegadas las 21:45, ya se encontraba todo listo. El signo ‘+’ característico de Garrix se ubicaba apenas detrás de la consola que aguardaba la hora para ser encendida. Al bajar las luces, el + prendió sus pantallas en las que proyectaba los ojos de Martin, mirando de un lado a otro y de arriba a abajo. Finalmente el productor se subió al escenario y ‘Catharina’ fue el track elegido para arrancar la fiesta a pura adrenalina, emoción y fuegos artificiales.

La apertura continuó con canciones como ‘Carry You’ y su recordada ‘Lions In The Wild’ de 2016. “Tincho” pareciera haber entrado decidido a no guardarse nada, ya que la primera media hora del set estuvo cargada de varios de sus clásicos temones que produjo cuando aún era menor de edad. La estrepitosa ‘Turn Up The Speakers’, la explosiva ‘Virus’ y la temprana aparición del hitazo ‘Animals’, desatando el primer pogo de la noche en el Arena.
Una puesta en escena despampanante, compuesta por pantallas enormes rebosantes de luces, colores y flashes, sumados a las repentinas apariciones de fuego, humo y láseres, conformaban un hermoso y paralizante espectáculo visual, digno de ver.
El tramo medio del set estuvo repleto de deep cuts como ‘Forbidden Voices’, mechados con otros de sus hits, como ‘In The Name Of Love’, o remixes de famosas canciones pop, como ‘Sweet Disposition’ de The Temper Trap o ‘Somebody You Loved’ de Lewis Capaldi.
Tras una prolongada entrada en calor, el público empezó a tomar el protagonismo de la noche con carteles y banderas que los fans levantaban entre medio de pogos, que recordaron a varios de aquellos legendarios cierres del Lollapalooza Argentina, en donde Garrix ha sabido lucirse en el pasado.
Mientras se acercaba lentamente la medianoche, el show continuó con himnos que no podían faltar como su recordada colaboración con Dua Lipa, ‘Scared To Be Lonely’ o ‘Dragon’. En un momento, Martin invitó de vuelta al escenario a Julian Jordan para arengar al público mientras tocaba, despidiéndose a los pocos minutos con un abrazo.
Ya a 10 minutos de la 00 horas, el dj agradeció al público y anunció la última canción de la noche. La elegida para concluir la fiesta fue ‘High On Life’, uno de los temas más queridos por sus fans que lo vitorearon y celebraron, mientras Garritsen saltaba arriba de la mesa de la consola.
Y así se despidió Martin Garrix de nuestro país, en otra muestra de su poderío en la industria de la música electrónica. Una noche llena de hits que reafirmaron que es el Max Verstappen del EDM.
