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El Movistar Arena no es un teatro, pero anoche Mon Laferte hizo todo lo posible para que lo pareciera. Desde el primer segundo, dejó en claro que había venido a dar mucho más que un recital, una obra.
La puesta en escena giró en torno a una sátira de concurso de belleza, una suerte de Miss Femme Fatale donde los bailarines vestidos, actuados, completamente habitados en sus personajes, interactuaban con Mon en un juego teatral que remitía directamente a Cabaret. Las visuales en blanco y negro, intervenidas con rojos y azules que cortaban la pantalla, completaban una estética que no dejaba lugar para la distracción.

Mon se movió por el escenario como una femme fatale que conoce exactamente el poder que tiene y cómo usarlo. Tuvo cuatro cambios de vestuario, entre piezas de Vivienne Westwood, Dilara Findikoglu y Comme des Garçons, que marcaron los tiempos del show como actos de una obra, cada uno con su propio clima. Nunca bajó la guardia, nunca dejó de ser el centro absoluto de lo que pasaba en escena.
La bandera del feminismo apareció sin timidez: enhebrada en la sátira, en los cuerpos de los bailarines, en la forma en que Mon reivindicó el lugar de la mujer frente a una puesta que jugaba con los estereotipos para después desarmarlos.

El público fue de todo un poco: había quienes cantaban cada verso desde el primer tema, quienes lloraban sin disimulo en las baladas, quienes simplemente miraban con la boca abierta sin poder procesar del todo lo que estaban viendo. Casi tres horas de show, y nadie pidió que terminara. El cierre llegó con los temas que ningún fan de Mon puede escuchar sin perder la compostura: 'Aunque Te Mueras', 'Otra Noche de Llorar' y 'Tu Falta de Querer' cerraron la noche con el arena convertido en un coro colectivo donde más de uno dejó la voz.
Con Femme Fatale (2025) como columna vertebral, Mon Laferte confirmó que es la voz del drama en Latinoamérica, y que cuando dice que va a dar un show, lo que en realidad está diciendo es que va a montar una experiencia cargada de sentimientos sin miedo a ser catalogada de intensa.

