MISS AMERICANA: SINCERIDAD TEÑIDA DE PUBLICIDAD

Un documental que muestra una Taylor Swift auténtica, pero deja el interrogante abierto: ¿realidad o herramienta mediática?

¿Quién es Taylor Swift? ¿Quién es la artista delgada, alta, rubia y linda que siempre le canta al desamor y a sus ex novios? Con fecha de estreno el 23 de enero de este año, y accesible desde Netflix, Miss Americana es el documental que viene a responder esta pregunta.

Taylor Swift es mundialmente conocida ya desde hace años, desde que ‘Love Story’ la ponía en el ojo de la música country y, años más tarde, Red (2012) la consagraba como una de las estrellas pop más importantes de la década. Con numerosos Grammys en mano —uno que le valió una pelea con Kanye West—, amigas famosas y una lista de relaciones que incluyen a Calvin Harris y John Mayer, la estrella americana siempre se caracterizó por su imagen dulce e impoluta, casi como una Barbie edición limitada.

Muchas veces blanco de críticas sin sentido, pero otras tantas fundamentadas, el documental viene a intentar desnudar su identidad con momentos que, por momentos, parecen demasiado guionados; pero también resaltan destellos de genuinidad que llegan al corazón de quien lo mira. El punto más auténtico, y quizá por eso más relevante, es la cuestión de la presión social y la autoexigencia, algo de lo que no solo personalidades famosas como ella son víctimas, sino muchas personas en su día a día.

“EL PUNTO MÁS AUTÉNTICO ES LA CUESTIÓN DE LA PRESIÓN SOCIAL Y LA AUTOEXIGENCIA”

 

Taylor se muestra de forma real y vulnerable, lo que vuelve su palabra creíble. La clave está en los pequeños detalles, no solamente en el macro: por ejemplo, mostrarse vestida de entrecasa y con poco maquillaje es una forma de verla tal cual es. Tratándose de Swift, que solía ser famosa por salir inmaculada del gimnasio cada vez que concurría al mismo, mostrarse a sí misma vestida como cualquier otra persona parece ser un llamado a la intimidad, una forma de mostrar que la joven que cantaba ‘Teardrops On My Guitar’ también maduró.

El documental toca temas de importancia como el desorden alimenticio que atravesó durante varios años. Quizá, retratado de forma un poco fugaz por tratarse de algo tan serio como una enfermedad que padecen al menos treinta millones de personas en Estados Unidos*, pero de un modo lo suficientemente profundo como para generar conciencia y llamar la atención de las personas.

Con escenas de su vida diaria; la aparición de las personas más importantes en la vida de la cantante, como su madre o su amiga Abigail; testimonios en primera persona y una sensación de estar ahí con ella, Miss Americana ofrece una forma de romper la perfecta imagen de la Taylor Swift mediática, angelical y cuidadosa que vive en un mundo donde todo funciona bien.

Por momentos, especialmente cuando se trata de la charla política y la necesidad de «decir algo» en cuestiones sociales, la actitud de Swift y su equipo se torna algo cuestionable. Quedará siempre en su conciencia si realmente la decisión de participar en causas como las elecciones de Estados Unidos o la defensa de los derechos LGBTQ es genuina o está teñida de cierta búsqueda de prensa hacia su persona; sea como sea el caso, queda en claro que la voz de alguien tan público cuenta.

Lo mismo pasa con el documental. Si bien entretenido y agradable de ver, por momentos abre el cuestionamiento de  si es o no simplemente un artilugio mediático. Cabe preguntarse si la imagen de chica buena que siempre la caracterizó no le es más funcional, y por ello abre la mirada pública hacia otra faceta de su vida, siendo el documental funcional a dicho cambio.

¿Quién es Taylor Swift?” es quizá una pregunta que no tenga respuesta, pero en el intento por responder, la artista no escatima en talento y buenas canciones. Lo que, hasta hoy, viene siendo suficiente.

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