KACEY MUSGRAVES: LA REINA

Actualizar el country a la luz del sol de oro.

Kacey Musgraves tiene todo lo que se necesita para ser una cantante de country: es de Texas, vive en Nashville, Alison Krauss es su modelo a seguir, toca la guitarra y usa botas texanas. Pero también tiene todo para no ser una cantante de country: escribe canciones sobre la marihuana como ‘Follow Your Arrow’, exagera el uso del arco iris dando un claro mensaje de igualdad —más allá de que sea un gancho con su tema ‘Rainbow’— y habla del sexo abiertamente en muchos de sus temas.

La música country siempre se ha relacionado públicamente con un grupo social que tiende a ser más bien conservador y tradicional (en cuanto a valores morales refieren), generando cierto resquemor hacia el género y hasta volviendo objeto de burla confesar su escucha: la música country parece ser cosa de viejos y listo. Kacey, sin miedo y con un talento musical evidente, llega para presentar algo nuevo y darle la renovación que tanto necesita.

Quizá su mayor obra sea Golden Hour (2018) —nombrado por SPE como uno de los discos del año y ganador de un Grammy al álbum del año—, donde su maduración tanto personal como lírica logran un trabajo conjunto que destaca en canciones como ‘Wonder Woman’, ‘Oh, What a World’ y ‘Happy & Sad’. Su forma de cantar genera cierta intimidad entre ella y quien la escucha, volviendo al disco casi una carta abierta de descubrimiento del mundo que solo se comparte entre dos.

El resquemor por parte de la industria ha estado mucho más presente que en la audiencia, incluso después de ganar un Grammy. Es cierto que, además de presentar una visión renovada, estar en un espacio dominado mayoritariamente por hombres, donde son contadas las mujeres con éxitos —Dolly Parton, señores y señoras—, buscar ser la voz del cambio no parece cosa fácil.

“¿POR QUÉ UN GÉNERO MUSICAL QUE REFLEJA HISTORIAS REALES, NO EVOLUCIONARÍA CON LOS TIEMPOS?”

 

Sin embargo, su trabajo poco a poco se va abriendo camino: sin ir más lejos, escribió para Miranda Lambert el tema ‘Mama's Broken Heart’. Su calidez y simpatía también han logrado que su forma de acercar temas que antes no se tocaban, vengan desde un lugar de aceptación y genuino crecimiento, más que desde la rebeldía y el choque, como sucede con otros artistas. De hecho, como ella misma ha asegurado: “¿por qué un género musical que refleja historias reales, no evolucionaría con los tiempos?”. Esto la acerca a un público que quiere escuchar country, pero también quiere sentirse identificado con el.

Cuando lanzó su disco debut Same Trailer Different Park (2013), las primeras reacciones fueron encajarla dentro de lo rebelde, ya que se trataba de un álbum que, sin tapujos, hablaba sobre drogas y sexo. Eso no logró amedrentarla: Kacey lanzó cuatro álbumes más. Una de las cosas más valiosas que tiene su lucha es como la continua siempre enmarcada en un género que necesita de ella, sin moverse a otros espacios como lo ha hecho Taylor Swift con su migración hacia el pop. Musgraves ofrece una visión fresca y real a un tipo de música que nunca ha pecado de falsa, y cuyas bases fueron siempre positivas.

Aunque temas como ‘Rainbow’ no tuvieron un extremado éxito en las radios, y no fueron bien recibidas tampoco, es en las nuevas generaciones donde Kacy logra el éxito, arrastrándolos a un género que bien necesita de ellos. Consciente de ello, la artista prefiere letras a hits en las listas, sinceridad ante ventas, respondiendo a la experiencia personal que ella ha tenido con el country: “No hay lugar para las voces, las historias y la perspectiva de las mujeres en la música country, el único lugar donde busqué refugio cuando era una niña”.

Kacey es una de esas artistas que, pese a no tener completa aceptación de la industria, son pilares para renovar y refrescar los escenarios. Tiene un poco de todo lo que está bien y un poco de todo lo que está mal: Kacey Musgraves es, sin duda, la reina.

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