Escuchar música en vivo muchas veces no es solamente presenciar una lista cerrada de temas, en donde todas las canciones tienen un claro principio y un evidente final. A veces los protagonistas de la banda se permiten y se prestan al juego de sus propias creaciones. Diles Que No Me Maten había anticipado que ese es su modus operandi, pero nada te prepara para verlo en vivo.
“Si tocas la canción de la misma manera, de verdad que después de tres años la odias y es horrible hacerle eso a una canción que te gusta”, le había admitido la banda a MapSound unos meses atrás durante una entrevista. Además, habían adelantado que cuando tocan en fechas exclusivas, suelen presentarse sin una lista de canciones y que la improvisación y la complicidad entre los músicos son clave. El último miércoles en el CC Bula le hicieron justicia a sus dichos.

No solamente la improvisación en casi el 100% del show estuvo presente, sino la propia experimentación y la psicodelia fueron los capitanes del viaje: desde tocar el bajo con un arco de violín hasta dos clarinetes y un saxo en escena al mismo tiempo.
El show fue, más que un recital de música, una exposición de arte. Mientras la banda tocaba una base psicodélica-experimental, el cantante Jonás recitaba poemas y letras, luego volvía al saxo y terminaba con la flauta traversa.
Antes de la aparición de Diles en escena, una banda chilena llamada Dinastía Moon participó como grupo soporte. Ellos llevaron lo experimental a otro lado. Entre sintetizadores e instrumentos orgánicos, el líder del grupo sacó una cítara para acompañar la base.

