El martes 22 de septiembre, después de nueve años, los Beach Fossils volvieron a Argentina y se reencontraron con su público en el C Art Media. Esta fue la tercera visita de la banda. La primera, allá por el 2014, con apenas cinco años de trayectoria, pasó medio desapercibida cuando se unieron unos días antes de la fecha al line up del Music Wins, después de la baja de Beirut. En 2017 fue la que muchos recordamos: su primera fecha solos en un Niceto explotado. Presentaban Somersault, un mes antes de su lanzamiento. Con los años, nos acostumbramos a verlos en Instagram haciendo payasadas, en una gira eterna entre amigos y festivales. Pero esta vez tocaba volver a verlos acá.
Estamos de suerte porque en San Pablo está por hacerse el Balaclava Fest, un festival de dos días en el que tocan un montón de bandas de la escena independiente (como cabecera están Blonde Redhead y Diiv) y, además de los Beach Fossils, van los Wishy, que terminaron como quien no quiere la cosa, acá en Argentina teloneando la fecha. Oriundos de Indianápolis, Indiana sus cinco integrantes ya editaron varios EPs y la semana que viene sale su segundo disco: Nature’s Pill (2026). Su show estuvo muy bien, suenan potentes y prometedores. Nina Pitchkites y Kevin Krauter, cantantes y compositores, toman elementos del shoegaze y los llevan más al pop rock de bandas de los noventa como The Sundays. Fue un lujo poder verlos de yapa y seguramente no será la última vez.

Pasadas las 10 de la noche salió Beach Fossils. Dustin Payseur, Tommy Davidson y Jack Doyle Smith, los tres al frente, equipados cada uno con guitarra y bajo, intercambiaron instrumentos a lo largo de la noche mientras repasaban temas de toda su discografía. Hay que decir que, fuera del acompañamiento de la batería de Anton Hochheim, la banda no tiene actualmente tecladista para los shows en vivo (han tenido en alguna que otra gira), cosa que siempre me pareció un poco jugada por todos los arreglos de teclados y pianos que hay en los temas grabados. Eso, sumado a la curiosidad por saber cómo iba a sonar en vivo su último álbum Bunny (2023), que tiene un sonido más prolijo que los anteriores. A mi parecer, ya bastante alejado de ese lo-fi con el que suelen etiquetarlos. Pero la verdad que salió todo bien. Los pibes se la re bancan. En cuanto a los teclados, los tiraron en forma de pistas pregrabadas. No estaría mal la incorporación de un tecladista, sobre todo para temas como ‘Social Jetlag’, por dar un ejemplo, esos de atmósfera más dream pop, medio The Apples in the Stereo, pero tampoco molesta su falta.

Quizás la esencia esté ahí. Que ese sonido lo-fi perdido en las últimas grabaciones vuelva en la desprolijidad del vivo, con pocos elementos y el calor del público. Los Beach Fossils se encuentran a ellos mismos donde aparecen las guitarras brillantes como protagonistas, donde la reverb infernal de las voces te envuelve y te deja llevar.
Para el último tema llegó ‘Daydream’, el único que tocaron del álbum Beach Fossils (2010), y entraron los Wishy al escenario. Nina en la pandereta, todos agitando, bailando y filmando al público. Fue un lindo momento: los eternos pibes de los Fossils padrinos de las nuevas generaciones y sumando nuevos amigos en cada gira. Esas giras que se nota que disfrutan y que ya son parte de su día a día. Ahí es donde sus canciones suenan más como ellos, divertidos, un poco torpes y llenos de vida.
