Fotos por @ronnfotografia_
El miércoles 30 de septiembre, en el corazón del Abasto, High Vis tuvo su primera presentación en Argentina. Uniclub fue el escenario elegido para escuchar a una de las bandas más interesantes de la escena británica actual.
Si no los conocés, como primer dato, todos sus integrantes formaron parte de distintas bandas hardcore/punk de los 2000 (Dirty Money, Tremors). Pero, si no sos tan del palo del hardcore, High Vis también te llega porque se despega de lo más duro del género y suma la sensibilidad melódica del britpop y Madchester, más otra vueltita post-punk, lo que arma una combinación buenísima. Tienen destellos de Joy Division, Stone Roses, Wire y The Chameleons. Un poquito de baile, como en el tema ‘Mind’s a Lie’ con voces femeninas sampleadas de la Dj Ell Murphy, y otro poco más para agarrarse a las piñas: perfecto. También, siento que hay algo en lo que se parecen, en términos de energía, a los suecos Viagra Boys y al dúo Sleaford Mods en esa verborragia inglesa de protesta.

Para este show, la apertura nacional estuvo a cargo de WRRN (se pronuncia Warren). Oriundos de la Patagonia y ya instalados desde hace algunos años en Buenos Aires, su estilo sí está más cerca del post-hardcore clásico y del emo de letras confesionales. La banda estaba de festejo, ya que ese mismo día sacaron un tema nuevo, ‘Algo Falla’ en formato single, como adelanto de su nuevo material. El cierre fue con ‘Balvanera’, su hit, y se los notó contentos con la noche.
Alrededor de las 9, llegó el momento de los High Vis. Los cinco integrantes se veían un poco apretados en el reducido escenario del Uniclub, pero la verdad es que el lugar sigue siendo un acierto para bandas de convocatoria moderada. Todo suena fuerte y se arma algo íntimo que permite una interacción con el público que en otros lugares más grandes se pierde. En este caso, como todo buen recital con pogo y agite, la gente no pudo resistirse al crowd surfing y al stage diving. En criollo: que te levanten por encima del público y saltar desde el escenario de nuevo al pogo.

Graham Sayle, cantante de la banda, no te habla una sola palabra en español. Con un marcado acento inglés, dispara sus miles de fucking como un porteño el boludo. El panorama un poco caldeado y antiinglés que se reavivó con el último Mundial y un nuevo enfrentamiento clásico entre las selecciones, tema Malvinas y demás, por suerte, en la música parece quedar un poco de lado. Porque, si lo pensás, es obvio que en el fondo estamos todos del mismo lado. Los High Vis son unos working class. Graham fabricó muebles; Edward “Ski” Harper, el baterista, fue taxista durante años. El propio nombre de la banda hace referencia a los chalecos de trabajo naranja flúo de alta visibilidad que usaban para colarse en festivales simulando ser empleados del lugar. Graham cuenta en una entrevista para Rolling Stone en Español: “Cuando tenés ese chaleco nadie quiere verte ni hablarte salvo que necesite algo”. El tema ‘5101’, del álbum Blending (2022), que por suerte incluyeron en el setlist, habla de ese abandono socioeconómico y los efectos nefastos que dejan las políticas gubernamentales en el pueblo. Cada uno desde su lado, en su propio contexto y a miles de kilómetros, no estamos tan distintos.

Graham también se hizo un lugar, como viene haciendo en algunas de sus fechas, para hablar brevemente de los problemas de salud mental que lo afectaron a él y a algunos de sus amigos, quienes lamentablemente decidieron terminar con sus vidas. Puso énfasis en la música como una vía de escape, en la fuerza que da acompañarse entre amigos y en encontrar, aun en las pequeñas cosas, el valor de estar vivos.
Los High Vis hicieron 15 temas en un show de poco más de una hora, suficiente para los más de 30 aventurados en el medio del pogo. Fue contundente y divertido, para descargar el día y las frustraciones. Ellos son lo más, desde verlos por las redes antes del show, pegando sus stickers por la calle Corrientes, hasta que compartieran después del recital, con la gente, un rato, hablando como se podía y sacándose alguna foto. Bienvenidos cuando quieran y fuck you Thatcher, siempre.
