“El mejor álbum de Muse en veinte años”, es la oración más común que vas a leer en redes sobre The Wow! Signal (2026). ¿Es una exageración o es verdad? Adentrémonos en el nuevo disco de la banda británica: una vuelta al rock pesado.
Algo de esto ya se podía ver en su predecesor, Will of the People (2022) con canciones como ‘Won’t Stand Down’ o ‘Kill or Be Killed’. Pero a fin de cuentas, no había una identidad clara: el tema que daba nombre al álbum podía ser tranquilamente un sencillo de Green Day. En The Wow! Signal, nos pasamos al lado oscuro por completo.
Todos los discos de Muse abren de manera épica. The Wow! Signal no es la excepción. ‘The Dark Forest’ pareciera que nos lleva a una cabalgata en un desierto espacial (la melodía recuerda un poco a Lawrence of Arabia (1962) y ‘La Bestia Pop’), una postal que es marca registrada de la banda desde Black Holes and Revelations (2006). A su vez, abraza el concepto que le da nombre al título: The Wow! Signal fue la señal que recibió un radiotelescopio en 1977. Proveniente del espacio, siempre se creyó que es la prueba más clara de que existe vida inteligente fuera del planeta Tierra. Parte del audio recuperado está en ‘Space Debris’, que cierra el álbum.

La guitarra de Matt Bellamy es protagonista en The Wow! Signal. ‘Cryogen’ es una evolución del riff de ‘Plug in Baby’, de Origin of Symmetry (2001). Cuando creés que termina el tema, te sorprende con una sección instrumental que rompe todo al mejor estilo Turnstile. ‘Hexagons’, también pesada gracias a la aplastante batería de Dominic Howard, le suma los sintetizadores característicos del conjunto. Pero la verdadera joya es ‘Unravelling’, que tiene a Matt con su guitarra Manson de ocho cuerdas y unos arreglos orquestales que le dan el drama exacto que un disco así necesita.
Cuando se anunció la colaboración con Ellie Goulding no solo llamó la atención de los fans porque se convertiría en el primer feat en un álbum de estudio para Muse. Al tratarse de una artista pop, muchos pensaron que desentonaría con el resto de los singles que nos venían adelantando. Pero no, es otro track con un gran riff, donde ambos cantantes nos piden que nos olvidemos del mundo (pero solo por un rato).
El décimo LP del trío también tiene otras pistas que demuestran por qué los seguimos etiquetando como rock alternativo. ‘Nightshift Superstar’ es otra onda, un nu-disco con influencias de Justice donde el bajista Christopher Wolstenholme es quien más se destaca. El músico de 47 años también aporta lo suyo en la exquisita ‘The Sickness of You & I’. Por otro lado, ‘Be With You’, empalagoso y electrónico, recuerda a The 2nd Law (2012).

Puede que la ruptura amorosa de Bellamy con la modelo Elle Evans tenga que ver con la vuelta al rock pesado en el que tanto hincapié hacemos. Lo mismo sucedió cuando cortó con la actriz Kate Hudson, madre de su primer hijo. Muse lanzó Drones (2015), un álbum conceptual que describieron como “back to basics” y fue muy bien recibido por los fans.
Pero la verdad puede que esté en otro lado: la llegada de Dan Lancaster a la banda, colaborador de otros grupos como Bring Me the Horizon, A Day to Remember y Three Days Grace también fue clave para este retorno a las bases del rock. El productor incluso figura como escritor de la mayoría de las canciones, y supo dar en el clavo con la fórmula ganadora: aliens, desamor y solos de guitarra. Así que gracias a Lancaster, y gracias al trío, por darnos esa señal que tanto esperábamos: la que nos dice que Muse está de vuelta.
