Diles que no me maten es un grupo de mexicanos que hacen krautrock, rock psicodélico, post punk, art rock y otros géneros que suenan difíciles, pero que son increíbles. En la previa a su visita a Buenos Aires, hablaron con MapSound para reflexionar sobre qué significa subirse a un escenario y tocar lo mismo de siempre, lo que les genera tocar en un país que parió monstruos como Charly García o Gustavo Cerati, y sobre lo que para ellos significa la música.
Andrés Lupone en bajo, y Gerardo Ponce en guitarras y sintetizadores, fueron los encargados de contar algunas preocupaciones, secretos y futuros de la novedosa agrupación que se presentará en nuestro país el próximo 20 de agosto.

“En Argentina la gente escucha música muy críticamente tengo entendido, y eso es lo que yo tengo en la cabeza”, dijo Ponce explicando por qué se siente “emocionado e intimidado” por llegar a Buenos Aires, y agregó: “(si a los argentinos) no les gusta, no les gusta y no hay vuelta atrás, ¿no? Y si les gusta, les gusta un montón y son como el público más fiel, como que son muy juiciosos en el buen sentido”.
Llegan al país justo después de haber lanzado su último LP Escrito en agua (2026), el pasado 12 de junio. De todas formas, es una banda que se caracteriza por tocar versiones diferentes de sus temas a las que suenan en sus discos: “es que si tocas la canción de la misma manera, de verdad que después de tres años la odias y es horrible hacerle eso a una canción que te gusta”.
Ante la dicotomía de no aburrirse de una canción y darle al público lo que conocen por las grabaciones originales, explicaron que cuando la banda madura y crece, el público crece con ellos. Ese crecimiento conjunto permite que ambas partes sepan instintivamente cómo interactuar, lo que facilita que la importancia ya no sea la de “satisfacer la necesidad” de escuchar una canción tal como fue grabada, sino de alimentar la “necesidad de conectar”. “Con esta idea de que si quieres escuchar la canción tal cual es en el disco, pues escúchala en el disco”, remataron.

Diles que no me maten se caracteriza por subir al escenario e improvisar. Si bien explicaron las limitaciones de este juego cuando se trata de un festival, comentaron que sus fechas exclusivas se lo permiten más.
“La onda de improvisar también es un poco para poder seguir haciendo nuestras canciones y que no sea como un recuerdo de cómo éramos hace cinco años, porque también las emociones morfan y está chido como entregarte a cambiar las emociones”, argumentan.
Sobre esto también admitieron que cuando tocan en fechas exclusivas, suelen presentarse sin una lista de canciones (a contramano de lo que creeríamos de cualquier artista). En cambio, ellos se animan y se prestan a la improvisación y al “a ver qué pasa”.
“Cuando no tenemos setlist cantamos las canciones un poquito antes de tocarlas, entonces alguien empieza a insinuar una canción dentro de la improvisación y entendemos: ‘Ah, perfecto, vamos para ahí’. O a veces alguien propone una canción y otro dice ‘no, esa no’, y seguimos improvisando. A veces estamos tocando una canción y la transformamos completamente: aparece otra letra, otra idea, la extendemos o entramos en otro tema. Todo eso pasa arriba del escenario. Todo eso se lee a través de miradas y gestos”, explicaron.

Por último, los artistas hablaron de lo que significa la música para ellos, entendiendo que “hacer música es un viaje en el tiempo”, como si fuese “una carta que envías al futuro y que la gente escucha”.
“Una canción es una carta que viene del pasado para mi yo del futuro. Ahí puedo ver claramente mis emociones y cómo pasó el tiempo hasta llegar a donde estoy hoy. Esa música, al final, es como un hechizo que se proyecta hacia algún lado y, de pronto, puedo encontrarme con otra versión de mí mismo y tener un retrato de mi pasado. Es como agarrar un pedazo de tu diario y leer algo que hoy ya ni siquiera sentís, pero descubrir que de ahí nació una emoción que terminó convirtiéndose en algo completamente distinto. Eso es lo que me parece bello de hacer música: encontrarte con una persona completamente diferente, con otra manera de tocar y otra forma de entender la música. Ves cómo evolucionaste desde los 20 o 22 años, y eso también es una canción”, sentenciaron.
El quinteto mexicano se presentará el jueves 20 de agosto en Club Cultural Bula, en lo que promete ser una noche “genuina y honesta”. La noche también será musicalizada por Hannie Schaft y Naima.
