VIRUS: UNA NOCHE OCHENTOSA EN PLENO 2026

Éxitos, ausencias y desacoples en el Gran Rex

Vestidos de smoking y corbata. Así entraron casi todos los músicos que hoy conforman Virus. Pocos segundos después, y diferenciado del resto por su traje negro, entró Marcelo Moura. El histórico pianista de la banda es quien hoy lleva adelante el proyecto, ocupando, de cierta forma, el lugar que alguna vez le perteneció a su hermano Federico.

En el primer tema se sintió como si los instrumentos estuviesen despegados entre sí, sonando cada uno por su lado. No parecía haber un engrudo que los uniera en el mismo plano. A medida que avanzó el show, esa sensación se fue disipando, ya sea por correcciones de parte del sonidista, o porque el oído se fue acostumbrando.

Aun así, la gente disfrutó. Y disfrutó mucho. La mayoría del público eran aquellos que bailaron ‘Wadu-Wadu‘ en su viaje de egresados en Bariloche, y estaban desempolvando el twist y rock and roll de sus caderas después de 40 años.

En los tiempos que corren, ya parece casi obligación que un show tenga invitados. Casi todos los artistas presentan a, por lo menos, un amigo en el escenario. Virus no se quedó atrás e hizo lo suyo. Por un lado, se quedó en terrenos conocidos con Alejandro Lerner y Leo García, pero también se animó a nuevas fronteras con Pablo Lescano, el cual interpretó de manera exquisita ‘Pronta Entrega‘. 

Sobre el Pity Álvarez, a quien se lo esperaba arriba del escenario, Marcelo Moura explicó su ausencia: “Vino al ensayo para hacer esta canción, pero por un problema ‘judicial’ esta noche Pity Álvarez no puede estar”. El ahora cantante de Virus hizo énfasis en las comillas de “judicial”. Seguidamente, sonó ‘Imágenes Paganas’, el tema que justamente el exlíder de Viejas Locas e Intoxicados había ensayado con una versión más rockera.

En los viejos recitales grabados de aquel Virus ochentoso, se lo ve a Federico Moura hipnótico y protagonista. Marcelo Moura quiso llenar aquel triste vacío bailando, acercándose al público y subiendo las escaleras que lo llevaban a las butacas del Pullman (aunque sin llegar). Incluso, durante su interpretación de ‘Soy Moderno, No Fumo', se prendió un cigarro.

El homenaje a su hermano llegó hacia la mitad del show. Hasta entonces, no había hecho referencia a él. Mientras Marcelo cantaba ‘Despedida Nocturna‘ (con Patricio Fontana acompañándolo con el piano), se proyectó una foto de Federico la cual el cantante se giró a mirarla una vez. El gesto fue recibido con aplausos.

El show siguió como debería: a pura fiesta ochentosa, con el público festejando cada hit y bailando como si tuviera 17 años, una vez más.

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