MUGRE: “TENÍAMOS GANAS DE HABLAR DE LO QUE PASA EN NUESTRO PAÍS”

Once años después del comienzo

Rastrear el inicio. Como quien tira de un hilo hasta encontrar la otra punta. Tirar y tirar, aunque no demasiado. En este caso no pasó mucho tiempo, solo un par de años. Rastreo, clickeo, scrolleo y encuentro. La primera canción que escuché de Mugre fue ‘No Te Perdono’. Durante la preparación de esta charla recuerdo haber tenido más presente la portada (una foto en blanco y negro de tres chicas de espaldas), que el nombre de la canción. Y, por supuesto, recordaba muy bien las primeras líneas: “Te quedaste dormida con tu novia. Te olvidaste de venir a mi cumple. Y ahora qué voy a hacer si me venís con un regalo para aplacar mi rabia”. 

La escuché en 2019, mucho antes de que en mí existiera la conciencia de que había un clóset del que salir. Obviamente sabía que había otras mujeres cantando a mujeres. Pero, por alguna razón, a las Mugre las sentí más cercanas. En ese momento pensé que teníamos la misma edad, y eso me alivió. Hoy, siete años después, descubro que nos separan un par de años. Pero el sentimiento sigue siendo el mismo: agradecimiento por esa primera canción. Una canción que me gustó, me confundió y que pronto olvidé. 

Volvieron a aparecer en mi radar con Somos Profesionales (2024), un disco que, si hubiera tenido una versión física, hubiera gastado al toque. Y, por supuesto, con MUGRE (2026), el disco que nos convocó a esta charla. Un álbum al que decidieron llamar como la banda, en una operación inversa a la que suele suceder: no llamaron MUGRE a su primer material, sino al último. Al menos por ahora. 

“La banda ya tiene un recorrido. Este disco significó reencontrarnos y reafirmar nuestra esencia”, comparte Jazmín Esquivel, guitarrista. “Ya sabemos quiénes somos, qué manera de expresarnos tenemos, qué queremos decir. Hay algo muy espontáneo que pasa naturalmente entre las tres, pero decidimos profundizar en eso en lugar de dejar que solamente aparezca. Reencontrarnos con Mugre once años más tarde, como un auto homenaje. Darnos también ese cariño”. 

Este es un disco en el que convergen varias aristas. Por un lado, la evolución natural de una banda como MUGRE. El crecimiento, no solo del proyecto, sino también de las individualidades que lo integran. Por otro lado, el contexto en el que se lanza. Un contexto que ya se evidencia en la primera línea de la primera canción: “Ya lo dijeron con sus gritos, la vida ya no es confortable”. Un contexto que vuelve a aparecer, como destellos, a lo largo de todo el disco. Por ejemplo, en ‘Los de Siempre’: “Como un perro que le ladra la tormenta, aunque quiera no puedo cambiarte. Y no culpo a quienes quieren escaparse, pero yo solo quiero quedarme” (¿hablan de una persona? ¿hablan del país?). Otro momento: “Olvidar que el abismo siempre volverá. Y da igual, acá estamos”, en ‘Calle Miramar’. 

“En este disco, más que en ningún otro, estuvo el laburo de buscar, de ir construyendo palabra por palabra. Entender si ese mensaje tenía la ambigüedad perfecta. Todo el tiempo había una autoevaluación de lo que estábamos haciendo. Hay una narrativa, que incluye otras temáticas. Teníamos muchas ganas de hablar de lo que pasa en el mundo y en nuestro país a través de nuestras miradas y emociones”, suma Mariana Michi. 

 

“Hay algo del ‘aprender haciendo’ que nos re identifica”

 

Once años son muchos años. Para ellas, casi un tercio de sus vidas. Les pregunto si fueron amigas antes de ser compañeras de trabajo. Jaz cuenta que con Sofi, baterista, se conocieron estudiando actuación en la UNA. Y que conocieron a Michi, a través de la música, porque siempre las programaban juntas. A la cuarta fecha de esa alegre coincidencia, Jaz y Sofi le propusieron a Michi formar una banda. “Tuve que ir a pedir prestado un bajo, porque necesitaban una bajista”, cuenta Michi. “No teníamos nada, solo sueños y deseos”, concluyen. 

Me interesa detenerme un poco ahí, en esos primeros momentos de fusión creativa. La manera en la que decidieron animarse a armar algo juntas, sin apenas conocerse, y aprendiendo al mismo tiempo a tocar sus instrumentos. En un entorno, de más está decirlo, profundamente masculino. “Las tres somos personas que primero nos tiramos a la pileta y después vemos cómo flotamos. Hay algo del ‘aprender haciendo’ que nos re identifica”, afirma Jaz. “Realmente nunca como banda fue nuestro objetivo principal ser perfectas tocando, queríamos ser genuinas, decir lo que teníamos que decir. Y divertirnos, sobre todo. En ese camino fuimos desarrollando la data con nuestro instrumento, pero no fue algo que nos imposibilitaba desde un inicio”, concluye. “Tuvimos una inconsciencia y un orgullo, de que nos chupara bastante un huevo que venga un chabón a decirnos algo. Ese fue un auto escudo bastante importante”, suma Michi. 

El 20 de agosto se presentan en Niceto. Va a ser el show más largo en la historia de MUGRE. “Hay algo en este proyecto en particular que se completa con el vivo. Hay que tener las dos experiencias, escuchar la música grabada y verla en vivo. Hay algo de esa comunicación que se prende y se retroalimenta”, concluye Jaz. 

Podés conseguir las entradas para el show de MUGRE en Niceto haciendo click acá. 

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