Fotos por @tutedelacroix
Ninguna despedida es fácil. Menos de un país que Megadeth ama tanto como Argentina. Desde la primera visita del grupo en 1995 (cinco noches consecutivas en el Estadio Obras Sanitarias), no solo han tocado en la capital porteña, sino también en otras ciudades como La Plata, Neuquén y Córdoba. Por esa razón, su show en Tecnópolis no fue una despedida en absoluto.
Dave Mustaine, guitarrista, vocalista y líder del proyecto que fundó en 1983, ni tocó el tema: solo se dedicó a hacer lo suyo, que es brillar con el instrumento. ‘Tipping Point’ y ‘Hangar 18’ fueron una muestra inicial de que las manos del hombre de 64 años están intactas. La gente lo celebra, por supuesto, coreando casi por completo el tercer tema, ‘She-Wolf’.

Algo similar sucede con ‘Sweating Bullets’ de Countdown to Extinction (1992). Suena el riff y Dave, sabiendo que es de las favoritas, deja que la gente cante los primeros versos. Sonríe pícaramente y las primeras palabras dirigidas al público son para una persona en la primera fila: “¿Estás bien? Parece que te estaban aplastando”. Porque sí, el pogo de metal no es para cualquiera. Cualquier persona que asiste a conciertos lo sabe. Pero siempre va a haber una mano que te ayude a levantarte.
“Tengo una pequeña sorpresa para ustedes”, dijo Mustaine con
una sonrisa. No era de una canción de Megadeth. Era de Metallica.
A pesar de que las canciones son largas, el show pasa rápido y antes de que nos demos cuenta suena la orquesta y el coro de ‘Symphony of Destruction’, una experiencia totalmente diferente en Latinoamérica gracias al ya famoso “Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth”. Escucho que alguien atrás mío dice: “Hasta en Japón lo cantan así por nosotros”. Y tiene razón. Los hacemos sentir como en casa. Por eso nos dedicaron en 2005 ‘Coming Home’ y Mustaine terminó esta velada tocando una guitarra con los colores de la bandera argentina.

Pero acá no venimos a hablar solo del pasado o del legado de la banda. Megadeth está atravesando un muy buen presente. Su álbum número diecisiete, Megadeth (2026) tuvo muy buena recepción por parte del público y trepó a lo más alto de las listas, con tres sencillos que se convirtieron en número 1, según Dave. “¿Lo escucharon? Fuck yeah.” De ellos, el más festejado es ‘Let there Be Shred’ en la que la mascota del grupo, el calavérico Vic Rattlehead apareció para entretener al público un rato. Luego volvería al escenario en ‘Peace Sells’, donde quien se lució fue el bajista James LoMenzo.
Algo que encuentro curioso del fan de Megadeth o del metalero en sí es que el virtuosismo del músico se festeja, se exacerba, casi siempre con una puteada. En este concierto, fue con dos temas: por un lado, con ‘Tornado of Souls’ con el guitarrista líder Teemu Mäntysaari brillando por sobre el resto y por otro la compleja ‘Holy Wars’, llena de cromatismos y el cierre perfecto de la noche. Pero hubo una canción que destacó por sobre las demás ya que tuvo pogo, canto y aplausos extendidos.

“Tengo una pequeña sorpresa para ustedes”, dijo Mustaine con una sonrisa. De repente, un riff diabólico suena, y no era de una canción de Megadeth. Era de Metallica: se trataba de ‘Ride the Lightning’. El que sabe, sabe: antes de fundar su banda Dave estaba en el grupo californiano y fue co-autor de muchas de las canciones de sus primeros discos entre ellas, la recién mencionada. Para su último álbum, Mustaine decidió grabar su propia versión con Megadeth. La rivalidad creció como si se tratara de Boca y River, pero al fan, creo yo, no le importan tanto los créditos, solo ver cómo esa melena colorada se agita. Porque hay una gran chance de que este no sea el final. ¿Para cerrar esta gira en un par de años? Solo el tiempo dirá. Mientras, que esa guitarra siga lanzando rayos. Let there be rock shred.

