Fotos por @acorazonada
Eran las últimas semanas de 2021. Durante una de esas veladas en las que vas tanteando lanzamientos recientes, le di la oportunidad a un debut. El synthpop era hipnótico, ultra bailable y con una voz que me cautivó desde el primer instante. Flechado por lo relajada y afligida que sonaba, esa mujer me dejó una primera impresión imborrable. No pude evitar escuchar en su totalidad a Mercurial World (2021) y mientras tanto investigar. En ese momento la información era escasa, pero al ver que se llama Mica Tenenbaum me pareció atípico para un nombre anglo. Entonces es que me topé con un dato demoledor: los Magdalena Bay eran argentinos pero vivían en Estados Unidos desde niños. Pasaron los meses y el disco fue aclamado por la prensa, pero esto era solo el comienzo. Desde aquella noche que estuve ansiando verlos, y finalmente su primera visita se dio en C Art Media.
En las horas previas, caminando por la esquina de Avenida Corrientes y Dorrego, imagino que los transeúntes despistados habrán quedado descolocados. Decenas de personas con maquillaje blanco en sus caras, pero un fuerte celeste en la parte superior. Este fue un hermoso tributo al videoclip de ‘Image’, el cual se convirtió en parte esencial de la identidad del grupo. Esta devoción fue premiada por la banda, quienes no solo develaron algunas sorpresas, sino que además encararon el show más largo de su carrera.

La noche comenzó con una explosiva seguidilla de Imaginal Disk (2024). No hubo tiempo para apreciar la propuesta estética, que nos habría dejado alucinados, ya que los saltos y la pasión «argenta» se apoderaron del público inmediatamente. Tema tras tema, no daban respiro. O estabas saltando, o el ritmo te obligaba a bailar como si flotaras en una nube; el encanto de Magdalena Bay se sintió como un hechizo hipnótico. Pero una vez que se calmó dicha adrenalina (que de todos modos iba y volvía), se logró apreciar tanto las preciosas visuales, como los majestuosos looks que vestían.
A Matthew Lewin, la otra mitad del dúo, se lo vio completamente concentrado en todo momento. Casi nulas fueron sus interacciones con el público, pero constantemente construía las fabulosas capas de sonidos que caracterizan a la banda. Por su parte, Mica tuvo algunas interacciones pero no tantas como imaginaba. Casi que parecía tímida cuando emitía unas frases breves antes de lanzarse a otra canción; probablemente sobrepasada por el recibimiento inconfundible del público argentino, quienes en cada silencio aprovechan para gritar “te amo”.

En términos de sorpresas, por un lado debutó en vivo la canción ‘Black-Eyed Susan Climb’, la cual fue lanzada a finales del año pasado como un single. Adicionalmente, como un hecho irrepetible, realizaron dos covers de canciones argentinas. Días atrás, la banda habló sobre su fascinación con Clics Modernos (1983), el clásico de Charly García; precisamente versionaron su última canción, ‘Ojos de videotape’. Sobre el final, repentinamente voló una camiseta de la selección Argentina que Mica decidió ponerse. Con el celeste y blanco, desempolvó la bella ‘11 y 6’ de Fito Páez en una versión absolutamente preciosa. Un tributo que pasaron por el tamiz Magdalena Bay. Indudablemente se trató de uno de los mejores conciertos que vamos a tener en 2026. Ahora chicos, no se tomen tanto tiempo para volver.
