MAC DEMARCO: RECORDEMOS ESTO QUE ESTAMOS VIVIENDO

El regreso del canadiense al C Art Media

Fotos por @mecp.h

Mac DeMarco se planta sobre el escenario y sobre una canción mega lo fi revolea un micrófono. Mac DeMarco entre tema y tema twerkea al grito de olé olé olé. Mac DeMarco toma un mate mientras mira, divertido, la manera en la que Phil Melanson extiende más de lo esperado su solo de batería. 

Hay muchas maneras de escribir una crónica de lo que se vive dentro de un recital. Creo que lo mejor es ser siempre sincero. Intentar no caer en exageraciones injustificadas y absolutas. Nadie llega puro a un show, sin saber absolutamente nada de la persona que está sobre el escenario. La interpretación de lo que sucedió siempre está mediada por ese conocimiento. Quitando a los fans (que esa noche los había, y muchos), todas las personas que estaban esa noche en el C Complejo Art Media probablemente sabían que Mac DeMarco es uno de los artistas más increíbles de nuestra generación. Aun con esos anteojos puestos, que no siempre favorecen al ser humano que está parado frente a nosotros, Mac DeMarco superó su propia vara. No solo la superó: la sobrepasó, y en el medio se rió bastante. 

Dividamos el siguiente párrafo de esta crónica en dos. En la primera parte diría que la música de Mac DeMarco provoca lo que provoca en el cuerpo por cosas muy técnicas como cantar con palabras de dos sílabas, repetir secuencias de acordes llenas de séptimas, usar muchísimos sintetizadores. Sin embargo, en la segunda parte (mi favorita) diría que hay algo completamente inaprensible e intangible en su música. Una sensación de abismo, de desesperanza, de nostalgia. La certeza de que todo lo horrible puede dejar de serlo. “Estoy en casa, con la luz de la luna sobre el río, despidiéndome”, canta en ‘Moonlight on The River’. “La encontré a mi lado. Simplemente estar vivo ha sido duro (...) Esto es como verla a ella, por primera vez, de nuevo”, en ‘For The First Time’. 

Está siempre parado en el borde pero no tambalea. Se siente cómodo ahí, contando, mirando, recordando. Al final del show aseguró que no iba a volver a esperar diez años para tocar en Buenos Aires de nuevo. Ojalá sea así.

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