Fotos por @floriba_fotografia
Ya perdí la cuenta de la cantidad de veces que vi a Marilina Bertoldi en vivo. La vi en escenarios gigantes y en lugares más chicos. En shows solistas y en festivales. En todas esas fechas hay algo que se repite. Una sensación colectiva de liberación, de irreverencia. Ya lo dije la última vez que la vi tocar en el Estadio Malvinas Argentinas: el mundo es horrible pero con ella la pasamos bien. Sin embargo, en esta fecha en el C Art Media algo cambió, algo fue diferente. Además de todo eso había bronca. Muchísima bronca.
Este show fue el cierre de una etapa, y ella lo dejó muy en claro. Se vienen cosas nuevas. El setlist mantuvo un orden muy parecido al que viene tocando desde la presentación de PARA QUIÉN TRABAJAS VOL I (2025): siempre arranca con ‘No Quieren Más mi Rocanrol’ sonando de fondo. Ella aparece recién en la segunda canción, ‘Para Quién Trabajas’. La disposición del escenario fue una de la más extrañas que propuso: la banda entera estaba amontonada del lado izquierdo, y ella estaba sola del lado derecho. El vacío en el medio era total, muy alineado con todo lo que ella propone. Si, son un equipo. Pero es ella quien lidera.

Ese mismo día fue encontrado sin vida el cuerpo de Agostina Vega, una adolescente de catorce años asesinada en Córdoba. A días de una nueva marcha por Ni Una Menos la sensación colectiva era de desesperanza y enojo. Marilina dijo que le dedicaba ese show a Agostina en dos ocasiones. La primera vez fue justo antes de tocar ‘Enterrarte’, un tema de su disco Sexo con Modelos (2016) que se vio totalmente reinterepretado en este contexto. Normalmente es el momento más emotivo del show. Si bien esa noche no fue la excepción, algunas frases de repente empezaron a referirse a otra cosa. La canción dejó de ser una balada de desamor preciosa para convertirse en algo diferente, algo muchísimo más triste y desgarrador. “Guardaré conmigo tu calor” o “Reviviré el desastre permanente de enterrarte, y creer que no recuerdo cómo hallarte” son frases que están teñidas de otro color.
La cuestión cíclica está muy presente en su obra desde el inicio. Desde ‘Enterrarte’ viene cantando lo mismo “Y seré sutilmente acobijada en una espiral, que no detecta entre principio ni final. Sólo girará siempre para girar”. Estamos repitiendo la misma historia. Desde hace años. Creemos que avanzamos pero en el fondo todo vuelve a pasar como si nada.
Todo vuelve, y hay cosas de las que (parece) tenemos que seguir hablando.
El segundo momento en el que dijo que el show estaba dedicado a Agostina fue justo antes de tocar ‘O No?’, del disco Prender un Fuego (2018). Una canción llena de bronca que nos dio esa frase que en 2018 significó tanto: “estaba enojada y ahora estoy preparada”.
Acá hay enojo, mucho enojo. Un sentimiento que incluso estuvo, como un guiño, en su versión de ‘Autoestima’ al inicio del show. Un tema que tiene un sample de la canción de Sumo ‘Mejor no Hablar de Ciertas Cosas’, incluyendo ese grito desgarrador de Luca Prodan. Marilina dijo que incluyó ese grito como un sample porque era irremplazable, porque nadie puede recrearlo así. En ese grito se resume el mensaje de la canción: ya no hace falta decir nada. Sin embargo, esa noche en el C lo recreó ella. No estuvo la voz de Luca Prodan, sino la de Marilina. Como un desgarro, como una piña. Como un símbolo de desesperación y como un grito de guerra.
Todo vuelve, y hay cosas de las que (parece) tenemos que seguir hablando. Aunque sean demasiado básicas. Nos vemos el 3 de junio en la marcha.

