ETERNA REBELDÍA: BAD RELIGION EN EL ESTADIO MALVINAS ARGENTINAS

Los californianos volvieron al país para celebrar su impacto y legado

Uno lo ve al scrollear las redes sociales, lo ve en los noticieros, lo nota en la cotidianidad. Pareciera por momentos que estamos colectivamente viviendo un episodio de Black Mirror (2011), un avasallante presente marcado por los extremos, en donde la derecha está claramente en ventaja.

Ante este incierto panorama, no queda más remedio que recurrir al viejo punk rock. Y vaya que la gente demostró sus ansias por punk el pasado miércoles 22 de abril en el Estadio Malvinas Argentinas, en lo que fue otra visita de los emblemáticos Bad Religion.

En tiempos en los que el punk es más necesario y relevante que nunca, aparecen bandas como las que se presentaron anoche en el microestadio de Paternal, que pareciera que siempre estuvieron, pero, con el correr de los años, su obra se resignifica y se adapta de manera camaleónica a los tiempos que corren.

La previa del show parecía sacada de otra década. La ubicación a trasmano del venue solo ayudaba a construir un clima mítico. Grupos de amigos tomando distintos tipos de bebidas alcohólicas, vendedores ambulantes de remeras y distintos artículos de merchandising, y calles desiertas cubiertas únicamente por fanáticos esperando la hora apropiada para ingresar al recinto y esperar a ver a su banda favorita.

De la apertura de la noche se encargó Shaila, la histórica banda hardcore nacional que estuvo a la altura y encendió los motores de un público enérgico que se impacientaba por ver los platos fuertes de la noche. 

Casi que de manera inmediata se subió al escenario Eterna Inocencia, una verdadera eminencia en la escena punk nacional. Cuando el reloj se acercaba a las 21 horas, la banda de Quilmes colmó el estadio con sus éxitos como ‘Viejas Esperanzas’ o ‘Nuevas Fronteras’, desatando el frenesí en el campo con los primeros pogos de la velada. El vocalista Guillermo Marmol no fue esquivo al contexto social nacional y, a mitad del set, se expresó a favor de las Abuelas de Plaza de Mayo denunciando el desfinanciamiento por parte del Gobierno de diferentes organizaciones que luchan por los derechos humanos. A continuación, una lluvia de aplausos inundó el Malvinas.

Al asomarse las 22 horas, las pocas luces que iluminaban el lugar comenzaron a apagarse, la pantalla del escenario se tiñó de negro y comenzó a formarse lentamente el inconfundible logo de la banda protagonista de la noche. Bad Religion salió a escena y volaron todo por los aires con ‘Recipe for Hate’, el clásico de la banda original del disco homónimo de 1993 que fungió como un electrizante tema de apertura.

Ir a ver este tipo de bandas, con tanta historia en nuestro país, tiene un encanto incomparable. Se siente casi como ir a ver a un equipo de fútbol, es difícil de poner en palabras. Quizás haya sido por la ensordecedora acústica del microestadio pero incluso los cánticos se sentían más fuertes. El característico “Olé, olé. olé, cada día te quiero más. Ooooh, Bad Religion, es un sentimiento, no puedo parar”, fue una constante a lo largo de toda la noche que la gente sacó a relucir entre temas, acompañados por la complicidad de la batería de Jamie Miller.

Pocas fueron las palabras que emitió Greg Graffin a lo largo del set, pero dejó que su música hable por él. La rebeldía del punk que tanto marcó la historia de Bad Religion estuvo presente a lo largo de todo el espectáculo, en cada canción, en cada letra, cada estridente línea de bajo tocada por Jay Bentley y en cada furioso acorde de Brett Gurewitz

El público fue quien tomó el protagonismo ante una sencilla pero cumplidora puesta en escena a base de pogos y cánticos entre himnos como ‘Do What You Want’, ‘21st Century (Digital Boy)’, ‘I Want to Conquer the World’ o ‘No Control’. Rondas feroces en el campo acompañadas por puños en alto en las plateas formaban una poderosa imagen de resistencia contracultural imponente.

Tras un breve agradecimiento al público por los años de fidelidad, los de California dieron por finalizada la lista principal con ‘You’ y ‘Anesthesia’ para dar lugar al bis, el cual fue el primer momento verdaderamente calmo de la noche ya que la banda no dejó de tocar en ningún momento. Finalmente, los muchachos volvieron para terminar con ‘Armageddon…’, ‘Sorrow’ y la lluvia de trompadas típica que siempre desata el cierre con ‘American Jesus’.

De esa manera cerraron otro show en Argentina los Bad Religion, una fecha pensada y armada para el amante del punk de principio a fin. Una necesaria inyección de juventud y rebeldía a tiempos en donde el status quo empuja hacia el lado contrario y una banda que siempre se alegra de reencontrarse con el público argentino, sin importar cuántas veces los haya ido a ver.

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