“Soy de Geminis, pero tengo todo en Piscis”, dice. Estamos en una habitación casi en total oscuridad. Durante la charla yo sostuve firme un papel y ella sostuvo firme una taza de té. Entre nosotras se alza un bajo guardado en su funda. No es de ella, es mío. En algún momento de la conversación le explico por qué lo traje como tercer acompañante a este encuentro: tengo una clase más tarde. Ella se rió y dijo que estaba a punto de preguntarme si debajo de la funda había un bajo o una guitarra. Recuerdo que alguna vez la escuché decir que el segundo instrumento que aprendió a tocar fue el bajo. El primero fue la computadora.
Estamos en su casa temporaria. El lugar en el que vivió las semanas que estuvo en Buenos Aires. Sobre la mesa hay un libro: Serú Girán, la historia (2018), de Walter Domínguez. Rompo el hielo diciendo que está muy bueno. Ella dice que no entiende en qué momento Charly hizo tantas cosas. Yo digo que no se entiende cómo todavía sigue vivo. Las dos nos reímos, y comienza oficialmente la entrevista.

Estoy hablando con Javiera Mena. Tres cosas nos convocan a esta casa temporaria en este miércoles lluvioso. Primero, los veinte años de Esquemas Juveniles (2006), su primer disco y uno de los más importantes del pop latino. Segundo, el show que va a realizar para celebrar este aniversario en Deseo, el 22 de octubre. Y por último, mi fanatismo. Hacia ella y hacia este disco.
“Es un disco muy íntimo, hecho en el computador, y desde una tristeza juvenil”
Le digo que la conocí hace muy poco y que por alguna razón arranqué desde el comienzo. Durante la conversación va a repetir la palabra “museo” un par de veces. La noto un poco preocupada por evitar que este revival que tiene el inicio de su obra la encasille. Para ella se trata de un ejercicio de nostalgia muy interesante, pero que no siente como una “nostalgia de museo”: “Es un disco atemporal, y por eso conecta con gente joven. Eso es lo bonito y lo que me hace sentir orgullosa de mis etapas artísticas. Es algo tan despojado y pa’ afuera que trasciende los tiempos y las generaciones. Es un disco muy íntimo, hecho en el computador, y desde una tristeza juvenil. Es bonito e intenso revisarlo”.
“Me voy a olvidarte lentamente campo adentro”, canta en ‘Sol de Invierno’. “A tu lado percibo los diferentes caminos para llegar a tus ojos. Quiero encontrarlos”, en ‘Cámara Lenta’. Pura tristeza juvenil. Javiera nunca le tuvo miedo a hacer pop triste, una tradición que hoy en día parece estar en todos lados pero que no siempre fue así. Ella lo define como música dance con letras profundas: “yo soy muy de las cosas profundas, de ir más allá, por más que esté en una fiesta de noche. Me gusta el baile melancólico”.

En Buenos Aires este año es el año de Safo. La publicación del libro “Ni bosque ni sonido. Vida, fragmentos y máscaras de Safo”, de Mariana Gardella, generó una ola de talleres, conversatorios y debates alrededor de la figura de Safo como referente del lesbianismo. Si bien es un microclima que no refleja la realidad mayoritaria se trata de un ambiente (el queer atravesado por el artístico), del que Javiera es parte. Le cuento que en un taller de escritura al que fui unos días antes la docente presentó a Safo diciendo que venía de la Isla de Lesbos, y que de ahí nace el término “lesbiana”. Una persona del taller dijo, entre risas, que pensaba que lo de la isla de Lesbos era un invento de Javiera Mena.
Ella se ríe y dice que Safo es la referente histórica más importante, y que como imaginario le gustó mucho usarla, porque sentía que faltaba “una canción dedicada a ella desde un lugar más juguetón y pop”. Menciona a Lucrecia Martel, a Marilina Bertoldi. “Aquí hay muchas lesbianas, en Chile no había tantas”, dice, pero se corrige: “bueno, tenemos a Gabriela Mistral. Ella nunca lo dijo públicamente, pero tiene unas cartas con Doris Dana que era obvio que eran lesbianas. Me encanta que eso se esté rescatando en las generaciones jóvenes”.

La portada original de Esquemas Juveniles es un collage de fotos de Javiera haciendo muchas caras diferentes. La hizo Alejandro Ros, con la idea de expresar los diferentes estados emocionales que tiene la gente joven. En línea con evitar volverse una parodia de sí misma, apelar a la nostalgia sin “convertirse en un museo”, Javiera y Alejandro recrearon esa portada veinte años después. Los cambios de humor siguen presentes, la esencia sigue ahí. Pero Javiera maduró.
El show del 22 de octubre en Deseo va a seguir la misma línea. “Es un show con muchos sintetizadores para que tenga un sonido de hoy. No voy a tener la típica banda de rock porque Esquemas Juveniles es un disco hecho en la computadora. Ese es el desafío, traerlo a un sonido de hoy sin perderlo”.
Podés comprar tus entradas para el show de Javiera Mena el 22 de octubre en Deseo haciendo click acá.
