El regreso a los escenarios de Perras On The Beach era uno de los más esperados del indie nacional. La banda mendocina que tuvo un meteórico ascenso entre 2016 y 2019 volvió a tocar en la ciudad que los vio coronarse; en una noche que, si ya era especial, se terminó de complejizar con el fallecimiento del Indio Solari.
‘Música para pastillas’ sirvió de guiño ricotero como último tema antes de que salga la banda, liderada por Simon Saieg y Bruno Beguerie (únicos miembros de la formación original), probablemente las únicas personas en la sala a las que no se les note el paso de estos diez años. No solo mantienenen el semblante joven de siempre; esa chispa carismática, rebelde y tierna que los destacaba cuando eran adolescentes los mantiene frescos ahora que son adultos.

Los 10 años de su disco debut, Chupalapija (2016) fueron la excusa y el marco del show, y esa celebración fue notoria desde el arranque. ‘La Playa’, ‘Mis Amigos’, ‘Tuca’, y ‘Puchos’ funcionaron como disparadores del show, pero también como una máquina del tiempo al universo que construyó el disco allá por el 2016.
Ese universo estaba construido por porro de cuestionable calidad, una sube sin carga y muchas juntadas en la plaza con amigos después de clases en la secundaria o la facultad. Si bien hoy fue reemplazado por home office y vermuterías, la complicidad del público se mantiene.
El show era el regreso de una banda que marcó una época para muchos. La industria de la nostalgia ya es algo instalado, pero una encuesta improvisada por Simón en el escenario arrojó un dato revelador: esa noche en Chacarita había más gente viéndolos por primera vez que gente que volvía. El público se renueva. Siempre.

La banda en vivo suena mejor que nunca, lo cuál es lógico si contamos los años de experiencia, vivienzas y trucos nuevos adquiridos. El repaso por la discografía de POTB fue completo: la lista incluyó covers de ‘Una Vela’ de Intoxicados y ‘Agua Marfil’ de Usted Señálemelo (‘los peores hermanos del mundo’, bromeó Simón ante la ausencia de Juan Saieg y Lucca Beguerie por estar de gira con su banda). La performance de la banda hace que uno se ilusione con que sigan tocando: los muchachos tienen con qué, y para rato.
‘Mis Amigos’ y ‘Un Monton’ le dieron el cierre a una noche donde se celebró a una banda, pero también a un momento: esos años de juventud, inocencia mezclada con soberbia, en los que la amistad empieza a ser un pilar fundacional en la vida. Este regreso fue algo que quienes vimos a la banda en su pico siempre quisimos, y en el fondo veíamos venir. Porque si algo nos enseñaron las Perras es que nunca se deja tirado a un amigo.
