SISTEMA DE ENTRETENIMIENTO: CYBERPUNK EN EL AIRE

Rebeldía a base de sintetizadores

"Un crítico nos dijo que lo único bueno que teníamos era el nombre, porque no sabíamos tocar instrumentos ni tampoco hacer canciones. Tenía razón". Esa fue la bella sentencia que Skiper pronunció antes de lanzarse a otra breve, pero explosiva canción. Casa Colombo se teletransportó al peculiar universo de Sistema de Entretenimiento, un conjunto catalán que evoca una mirada distópica y futurista, aunque hay mucho más que eso. Esto no es solo una crónica, sino también un pequeño intento de ahondar en una escena musical distinta de cualquier otra.

¿Cuál es el instrumento que mejor define al punk? Lo lógico sería decir la guitarra, pero, después de ver a esta banda, uno se queda reflexionando sobre si tal vez sean los sintetizadores. El espíritu de una genuina rebeldía, marcado por chillidos y un setlist que se siente como ingerir una pastilla: no solo por sus efectos, sino también por su brevedad. Casi al estilo del grindcore, sus canciones no suelen extenderse mucho más de dos minutos, pero le sacan el máximo jugo a ese breve lapso. Se definen como arcade punk, una propuesta que podría interpretarse como una evolución del synth punk. Desde 1976, con el primer sencillo de Suicide, la rebeldía punk también encontró en los sintetizadores una forma de expresión intensa. Numerosos grupos siguieron los pasos de aquellos neoyorquinos, que prescindían de los instrumentos tradicionales, aunque Sistema de Entretenimiento incorpora también bajo y guitarra. Este minimalismo se apoya en un ritmo contagioso que nos lleva a bailar y a chocar con cada alma que tenemos alrededor.

Las bases rítmicas y los peculiares sonidos que construye Anna Bananna desde su «ordenador» recuerdan por momentos a los videojuegos de los ochenta, en particular a las famosas bandas sonoras de Sega. La cultura pop, el anime y Japón invaden el imaginario del grupo. Antes de cada canción, se tomaban un instante para decidir con qué seguir, presentar el tema y, de vez en cuando, sumar algún comentario. Por ejemplo, explicaron que una de sus canciones estaba inspirada en Oliver Atom, de la serie Supercampeones, aunque hicieron una importante aclaración: “No nos gusta el fútbol y odiamos a nuestra selección”.

A dos canciones del cierre, Guixu soltó el bajo y se escapó al baño. Durante esos minutos, sus compañeros no dejaron de molestarlo ni un instante. Esta actitud desfachatada resulta completamente refrescante, al igual que la manera en que invitaron al público, desde el primer minuto, a intercambiar gritos con ellos. Lejos de resultar repetitivo, el debut de Sistema de Entretenimiento en Argentina fue una noche perfecta. El público estaba en perfecta sintonía y vivió con pasión estas bellas canciones de amor, desamor, robots y tanto dolor. Somos raros, pero no estamos solos.

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