LA DELIO VALDEZ: MÚSICA Y COOPERATIVA

La cumbia como lenguaje universal en Latinoamérica

La Delio Valdez se atreve a calificarse íntegramente dentro de un género: la cumbia. Su génesis fue en el auge de la cumbia villera y en el crepúsculo de la cumbia cheta, por lo que el grupo ahondó en la columna vertebral de la cumbia latinoamericana del siglo XX. Pero lo más interesante es su forma de trabajar como una cooperativa, en la que todos cobran lo mismo, debaten en asambleas y cada miembro cumple una función extra además de la música. Pedro Rodríguez, voz, timbal con bombo y tambora, charló con SPE en la terraza del evento Picnic en el Piso Doce y nos contó de la búsqueda que persigue La Delio.

¿Cómo y para qué nació La Delio Valdez?

Pedro Rodríguez: Arrancó como todos los grupos: amigos que se ponen a curiosear con la música. Queríamos investigar los ritmos tropicales y darles la personalidad argentina. Nuestra primera fecha fue el 20 de julio de 2009, y a partir de ahí empezó a crecer exponencialmente y se fue sumando más gente a la banda. 

“El laburo cooperativo es complicado pero nos ha dado muchas alegrías”

Tocaron en lugares grosos como el Gran Rex y por Latinoamérica. ¿Les interesa ese tipo de «éxito»?

PR: No buscamos la palabra «éxito». Lo que sí quisimos siempre es llevar la música que hacemos, compartirla con todo el mundo: con el que tiene plata y con el que no. Por eso tocamos mucho en manifestaciones en la calle y en shows gratuitos en diferentes municipios. Creemos que compartir el arte y la música sana.

Considerando la cantidad de presentaciones en vivo que hacen, ¿cómo fue la experiencia de hacerlas por streaming?

PR: Tenemos mucha conexión con el público. Los shows de La Delio eran muy calurosos y fraternales antes de la pandemia, y en ese sentido fue un garrón porque te quedás sin compartir eso con la audiencia. Por otro lado, que las presentaciones hayan sido por streaming dio la posibilidad de una mayor llegada y un mayor acceso. 

¿Qué viene primero: la letra o la música?

PR: Depende. El último disco, Sonido Subtropical (2018), fue un laburo de autor. Los que escriben son Manuel, El Oso y Santiago, y un día cayeron a uno de nuestros ensayos con los arreglos previos. A partir de ahí se empieza a laburar en grupo, se aceptan las sugerencias de todes y se van modificando teniendo en cuenta la estructura del tema para ir pintándolo un poquito mejor. 

“Es necesario que circule la cultura”

Desde el lugar del ojo público, ¿sienten la responsabilidad de transmitir algún mensaje?

PR: Teniendo el nivel de exposición y la llegada que tenemos creo que lo más importante es comunicar. Desde la forma de laburo que tenemos, cómo nos manejamos hasta cómo nos cuidamos entre todes. El laburo cooperativo es complicado, pero nos ha dado muchas alegrías.

¿Están volviendo a dar shows?

PR: De a poco se van dando shows con los protocolos necesarios. Es loco porque es para mucha menos gente, pero a la vez que vuelva a circular la música en vivo —que es tan necesaria— y que se vuelva a generar esa conexión entre el escenario y la gente me parece importantísimo. Si tuviésemos que laburar el doble para que nos escuche la mitad de la gente no nos molestaría, es lo que amamos hacer. No queremos dejar de compartir nuestro arte, la música y lo visual porque hay mucho para comunicar. Es necesario que circule la cultura.

La Delio va a estar compartiendo su amor por la cumbia en el canal de YouTube de Picnic en el Piso Doce.

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