BLAIR EN DESEO: HASTA SIEMPRE, BAR SCORPIOS

Un show a puros hits, pogo y cierre de una era. 

Fotos por @triplab

La cantante oriunda de Punta Alta, Julieta Ordorica, conocida artísticamente como Blair desembarcó en Deseo, el complejo cultural de Villa Ortúzar para dar un cierre definitivo a su último disco Bar Scorpios (2025). Con entradas agotadas, la expectativa que sería una noche inolvidable se podía sentir. 

A primera vista, sobre el telón de fondo del escenario se proyectaba la imagen de una cortina traslúcida de encaje blanco; un único recorte ovalado dejaba al descubierto los ojos de Blair, que parpadeaban y guiñaban hacia el público. Aquella proyección hacía más amena la espera frente a la euforia creciente que inundaba el lugar.  

Eran las 21:20, las luces del escenario se apagaron. Los músicos tomaron sus posiciones y Blair apareció sentada bajo un foco de luz amarilla, luciendo un vestido corto blanco de estilo bohemio con cuello en V, un rosario que adornaba su cuello, botas bucaneras y una peluca rubia: la caracterización perfecta de Teresa, el personaje que concibió para dar vida a la narrativa de su disco. Sobre las rodillas, sostenía un omnichord, el instrumento electrónico con el que le dio inicio al show marcando los primeros acordes de ‘RABIA DEL CORAZÓN’. 

Sin dar respiro, el show continuó bien arriba, con un enganchado de: ‘Rothmans’, ‘Opuesto complementario’, y ‘Yo & yo’, temas de Llorando en la Fiesta (2022), su disco debut. El público respondió al instante, saltando y bailando con efervescencia al ritmo de la música. 

"¡Buenas noches!. Los extrañe mucho, ¿ustedes me extrañaron? Estamos acá para despedir Bar Scorpios. Esta noche va a ser muy especial porque es un show de los de antes, aunque seamos más gente. Así arranca la despedida de este disco. Los amo y gracias por estar acá”, saludó Blair esbozando una gran sonrisa, antes de regalarle al público ‘TODO LO QUE TENGO’, uno de sus hits. 

Luego sonó ‘Mi Suerte’, donde Blair desplegó sus dotes al piano, mientras el público, ya más calmo, la acompañaba meciendo las luces de sus celulares al ritmo de la canción. Para ‘Novios imaginarios’ se colgó su guitarra eléctrica roja en forma de corazón mientras la audiencia coreaba cada verso. La adrenalina del lugar volvió a dispararse con “INTENTÉ SALVAR A DIOS”, cuyo estribillo la multitud repitió a modo de mantra, mientras saltaba con frenesí. A lo largo de toda la velada quedó en evidencia su gran conexión con el público, un vínculo genuino que transformó cada canción en un coro compartido. 

A mitad del show, Blair sorprendió con un cambio de vestuario. Regresó al escenario luciendo un vestido corto rojo con detalles de encaje, zapatos bordo y su característica melena rizada y obscura desplegada. Con movimientos sensuales y delicados, cautivó a la multitud mientras interpretaba su versión de ‘Entre caníbales’, el clásico de Soda Stereo

De repente, las luces rojas inundaron el escenario y el público empezó a poguear al ritmo de ‘CARNE VIVA’, uno de los temas donde la voz de la multitud se escuchó incluso más que la de la propia Blair. El viaje sonoro continuó con ‘PADRE MUERTO’ y ‘Otra noche en los 70’.

Al interpretar ‘Bar Scorpios’, una de las piezas centrales del disco, lo hizo acostada sobre el escenario y con la mirada fija al público. Aquel gesto creó una atmósfera de absoluta intimidad, como si estuviera cantando desde la comodidad del living de su casa. Acto seguido, dio paso a ‘HOMBRE ROTO’, ‘MAÑANA HABLARAN DE MI’ y ‘SOLA’, el bloque más melancólico de la velada. 

El reloj marcaba las 22:35, pero Blair guardaba un as bajo la manga. Para el clímax de la noche, eligió culminar con ‘NUNCA LO VAN A ENTENDER’ impulsado por un ritmo que navega entre el pop oscuro y rock alternativo, el tema desató un pogo colectivo a más no poder. 

“¡Muchas gracias por venir!, los amo con todo mi corazón”, se despidió feliz y conmovida, mientras la multitud la colmaba de aplausos. 

Tras más de una hora de un show intenso y emotivo, Blair volvió a elevar la vara y sorprendió a quienes asistieron a Deseo con una propuesta sumamente innovadora. En un recorrido vibrante, le dio un cierre definitivo a la era Bar Scorpios, donde demostró una madurez vocal impactante y se consolidó como una artista con una imponente presencia escénica, capaz de desplegar tanto una faceta de femme fatale como una absoluta ternura sobre el escenario. De este modo, repasó lo mejor de su discografía y ratificó la enorme sensibilidad, el carisma y el talento que la caracterizan. 

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