BLACK EYED PEAS EN EL MOVISTAR ARENA: UNA MÁQUINA DE HACER CLÁSICOS

La banda no estuvo completa, pero el setlist sí

Fotos por @julespiclab

Dieciséis años tuvieron que pasar para que The Black Eyed Peas volviera a encontrarse con el público argentino. La espera terminó en el Movistar Arena, donde la banda convirtió su regreso en una noche de baile, clásicos y nostalgia. Con un show cargado de energía, luces, y visuales, el conjunto repasó su carrera frente a un público que respondió desde el primer minuto y que parecía haber estado esperando este momento durante mucho tiempo.

‘Let’s Get It Started’, ‘Rock That Body’ y ‘Meet Me Halfway’, entre otros, fueron algunos de los clásicos que sonaron a lo largo de la noche. El setlist funcionó como una máquina del tiempo: cada canción llevaba a una etapa distinta de la banda y, a su vez, demostraba que esos temas siguen funcionando tantos años después.

 

El recital también tuvo momentos para que cada integrante se despegara del conjunto. Los segmentos solistas permitieron recorrer algunas de las colaboraciones que marcaron sus carreras como por ejemplo  ‘Scream & Shout’ y ‘#thatPOWER’. Por unos minutos, el escenario dejó de ser el de una banda para convertirse en el de sus distintas facetas.

El verdadero momento de clímax llegó cuando sonaron dos de sus canciones más emblemáticas. ‘I Gotta Feeling’ y ‘Pump It’ llevaron la energía del estadio a otro nivel. Fue un instante en el que la distancia entre el escenario y las tribunas prácticamente desapareció. Eran los hits que todos habían ido a escuchar. La ausencia de uno de los integrantes originales fue evidente, pero no consiguió romper la dinámica del espectáculo. La banda encontró la manera de sostener el ritmo y llevar adelante un show sólido.

Y el público hizo su parte. Bailó, cantó, saltó y acompañó cada hit como si los 16 años no hubieran pasado. El espíritu festivo atravesó todo el estadio y tuvo incluso un momento sorpresa inesperado: en medio del show hubo una propuesta de casamiento que sumó emoción a una noche que ya tenía todos los ingredientes de una celebración. Para finalizar el show, el equipo de la banda decide subir a los fanáticos que estaban en la valla desde temprano para cerrar el show con ellos en el escenario.

El regreso de The Black Eyed Peas a la Argentina fue sin lugar a duda una fiesta. Una de esas noches en las que las canciones conocidas no necesitan presentación y en las que una banda puede no venir durante 16 años para volver y, apenas empezó a sonar la primera canción, hacer sentir que nunca se fue. Fue una noche donde muchas generaciones compartieron el espacio sin brecha alguna porque, seamos honestos, ¿Quién puede resistirse a cantar esos temones?

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