Fotos por @valen.cuesta
En los años ‘60, un muchacho rubio se hizo un nombre en la escena carioca por tener un sonido distinto. Combinando la bossa nova, samba y jazz, Marcos Valle rápidamente se convirtió en un éxito, al punto que le pidieron regrabar canciones en inglés para vender al mercado norteamericano. La preciosa ‘Samba de verão’ fue inmediatamente un éxito global y lo catapultó a la cima, desde donde no tuvo miedo a experimentar y abrirse tanto al funk como la música disco. En 1997, cuando Valle ya tenía 54 años, nacía una de las figuras más fascinantes de la música contemporánea brasileña: Ana Frango Elétrico. A pesar de su considerable diferencia de edad, la dupla carioca encaró una gira con escala en Deseo y nos demostraron que su música es algo inoxidable.

Durante el 2025, tanto Marcos como Ana tuvieron sus primeros shows en el país, en febrero y mayo respectivamente. Estas celebraciones de la música brasileña dieron paso a una enorme seguidilla de visitas cada mes, como Paulinho da Viola, Adriana Calcanhotto y Os Paralamas do Sucesso. Es importante aclarar que el regreso de Ana y Marcos no estuvo dividido en dos actos: fue un único show compartido. Esta relación surgió de la admiración por parte de la cantante, quien lo versionó y mencionó como influencia en reiteradas ocasiones. Debido a esto, se pusieron en contacto y se animaron a versionar la canción ‘Não Tem Nada Não’ del señor Valle (en coautoría con João Donato y Eumir Deodato). La frescura de esta canción inspiró a apariciones sorpresa en sus conciertos, veladas mágicas en festivales y finalmente este bello concierto en la Ciudad de Buenos Aires.

Considerando que esta semana cumplió 83 años, asumía que el concierto comenzaría con Ana junto a la banda, luego se incorporaría Marcos, harían un par de entradas y salidas; concluyendo juntos. Estaba completamente equivocado: desde la primera canción, él estaba en las teclas y cantando, y así se mantuvo hasta el último segundo del show. Las ovaciones, acompañadas de arengas y aplausos, lo emocionaron casi hasta las lágrimas en varias ocasiones. Y conversando con él, unas horas más tarde en Cucha del Pari, me dio a entender que en ningún otro lado ha vivido la emoción de estos dos conciertos.

Tema a tema, saltaban de los clásicos de Marcos hasta los hits contemporáneos de Ana. De la divina ‘Samba de Verão’ hasta la electrificante ‘Tem Certeza?’. Pero algo que se notaba era la devoción de ella por su ídolo, a quien nunca quería robarle el protagonismo. Entre copas, Ana dejó claro su deseo de volver pronto y acá la vamos a estar esperando.
