PULP: BAILAR, TOMAR Y CANTAR PORQUE NO HAY NADA MÁS QUE HACER

El Movistar Arena se convirtió en una máquina del tiempo a los '90

Fotos por @mecp.h

El Movistar Arena estuvo a tope desde el arranque, y Pulp —la banda británica de brit pop que definió buena parte del sonido de los '90 con su mezcla de ironía, drama cotidiano y melodías imposibles de sacarse de la cabeza— llegó a Buenos Aires con todo lo que sus fans vinieron a buscar: nostalgia, pogo y la sensación de que el tiempo no pasó tanto como el calendario indica.

El estadio estuvo a tope desde el arranque. El público llegó en modo noventoso, dispuesto a poguear, bailar o corear cada tema, y la noche les dio exactamente eso. Hay algo particular en los shows de bandas que tuvieron su momento hace tres décadas y vuelven ahora: no es solo la música lo que se escucha, sino también los recuerdos que cada canción arrastra. 

 

Esa superposición entre lo que pasa en el escenario y lo que pasa adentro de cada uno
es lo que hace que estas noches sean imposibles de replicar.

 

Jarvis Cocker, el cantante y figura central de Pulp, estuvo lejos de ser un frontman distante. Charló con el público durante toda la noche, intentó algunas frases en español —con un machete escrito en papel que en más de un momento sacó del bolsillo, en uno de los gestos más tiernos de la noche— y repartió caramelos y tés entre la audiencia. A él, en cambio, le llegaron algunas bombachas desde el público, que usó sin dudar para secarse la transpiración de tanto moverse. Sus particulares movimientos en escena —largos, casi coreografiados en su rareza— siguen intactos, y su voz también. La banda sonó ajustada y contundente.

El show se dividió en dos partes: una primera hora de setlist cerrado, un intervalo de 15 minutos, y ahí llegó el momento más memorable de la noche. El público eligió el tema que abría la segunda parte: un duelo a los gritos entre 'Lipgloss' y 'Tina', donde ganaba el que más fuerte se cantaba. Ganó 'Lipgloss'. Pero Jarvis, antes de cerrar, recordó que estaban en Argen-Tina y tocó las dos. Las pantallas acompañaron con la estética recordada de los videos originales de la banda, y Cocker tuvo un outfit diferente para cada parte del show.

'Common People', el hit que resume mejor que ningún otro el espíritu de Pulp “bailá, tomá y jodete porque no hay nada más que hacer”, dice en uno de sus versos más brutalmente honestos, cerró una noche que fue exactamente eso: una excusa colectiva para hacer todo eso junto, sin culpa y a todo volumen.

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