Lanzado el 6 de junio de 2011, el cuarto álbum de estudio de Arctic Monkeys representa un momento bisagra en la carrera de la banda originaria de Sheffield, UK. Con un sonido más pop y letras que evocan a la melancolía, la nostalgia y el paso del tiempo, Suck It and See se convirtió, en principio, en un disco muy aclamado por los fans y la crítica especializada llegando al primer puesto en las listas de Reino Unido como también lo habían logrado todos sus discos anteriores. Sin embargo, con el tiempo, pasó a ser el álbum menos reconocido por los fans pero que definitivamente marca un antes y un después en el sonido de la banda que supo irrumpir en la escena indie de comienzos de los ‘00.
Canciones apresuradas y ansiosas como ‘Brianstorm’ o ‘I Bet You Look Good On The Dancefloor’ quedan momentáneamente atrás para dar lugar a baladas románticas y sonido pop. La mayoría de las canciones en este álbum fueron grabadas en vivo por lo que el minimalismo está presente a lo largo de toda la obra, incluso en su portada, mostrando el título en letras bold negras sobre un fondo color crema sin ninguna imagen o ilustración de por medio.

Todas las letras fueron compuestas por Alex Turner con una guitarra acústica mientras vivía en Brooklyn y pasaba su tiempo mirando westerns. El álbum fue producido en Los Ángeles por James Ford, amigo y productor de la banda. Sin embargo, el frontman recalca que es el disco en el cual más utilizó coloquialismos ingleses, tal vez en un intento de reconectar con la cultura del Reino Unido estando tan lejos de casa. El título del disco es un buen ejemplo de esto. Mientras que en su país natal “suck it and see” significa “probalo” o “dale una oportunidad”, en Estados Unidos esa misma frase tiene una connotación sexual evidente y llamativa, lo que llevó a que la portada del disco fuera censurada con stickers que ocultaban su polémico título.
Su predecesor, Humbug (2009) había mostrado la etapa más sónicamente oscura de la banda. Luego de su publicación, Alex Turner fue contactado por Richard Ayoade, quien se encontraba dirigiendo una película basada en una novela de Joe Dunthorne: Submarine. Ese llamado se convirtió en la participación del frontman en el proyecto como compositor del soundtrack original del film. Una de las canciones que Alex compuso, ‘Piledriver Waltz’, terminó siendo regrabada con el estilo de la banda y siendo incluida en Suck it and See. Sin saberlo, la invitación de Ayoade tal vez se haya convertido en el inicio de un camino sonoro mucho más pop para la banda, con letras melancólicas que evocan el amor, el paso del tiempo y la nostalgia. O, como tan bien lo definió la revista Q: “el sonido de una banda que corre las cortinas y deja entrar la luz del sol”.

Más allá de las letras, el tono del álbum está caracterizado por un reverb casi infinito que naturalmente llama a la memoria y a los recuerdos. Las estructuras simples de las canciones potencian la espacialidad del sonido permitiendo que la voz de Alex (y del baterista Matt Helders en ‘Brick by Brick’) y las guitarras de Jamie Cook sean la característica sónica más relevante del disco. Y continuando con la idea de reconectar con la patria nativa, los punteos y arpegios de guitarra casi parecen referenciar el estilo de otro gran ícono del rock inglés: Johnny Marr de The Smiths. Además las líneas de bajo de Nick O’Malley en ‘Reckless Serenade’ o ‘Black Treacle’ le dan a Suck It and See un ritmo hasta tierno e infantil pero a su vez romántico y acogedor. El disco en su totalidad nos hace sentir lejos de casa y simultáneamente resguardados en el sonido. Hay algo de melancolía y optimismo que se expresa de manera cálida, dulce y envolvente, convirtiéndolo en el soundtrack perfecto para una película del estilo “coming of age” como en cierto punto lo es Submarine.

Dato curioso: al final de ‘All My Own Stunts’ se puede escuchar la frase “I am from High Green” localidad de Sheffield donde la banda creció. Se supone que esa oración forma parte de una canción que nunca fue publicada.
Suck it and See es la versión destilada de la banda. Deja a la luz la esencia de las letras que se complementan con todas las anteriores. Alex Turner es un ávido poeta que siempre se ha enfocado en ilustrar su realidad con las palabras justas; no solo de manera descriptiva como en los primeros trabajos de la banda, sino también apelando a la emoción para contextualizar esa descripción. Este álbum es la forma más limpia de Arctic Monkeys y deja en evidencia que a veces es necesario allanar el camino para evolucionar. Gracias a Humbug, con su oscuridad, experimentación y psicodelia, y a Suck It And See, con su faceta más cruda y emocional, es posible entender cómo luego la banda crearía AM (2013), su quinto álbum de estudio y probablemente el más exitoso de su carrera.
