HOMOGÉNICA: TESOROS EN NUESTRO LIVING COMEDOR

La banda presentó su primer disco en Niceto

Dos bolas de disco colgando a los costados del escenario e infinitos espejos es lo que te encontrabas el jueves a la noche cuando entrabas a Niceto. Espejos tímidos en muchas ocasiones cuando se trata de reflejar a los músicos, pero no sucedió así con Homogénica. Presentaron Post Pop (2025), su primer álbum, y sus conejos invadieron la pista del club. Fanáticos que saltaron sin parar durante una hora. Saltaron en canciones de baile, de pena, de amor y de exposición.

“Queremos aprovechar que es un show nuestro y tirar la casa por la ventana lo más que podamos”, nos dijeron recientemente en una entrevista, y cuánta verdad había en esa afirmación. Ambientaciones y proyecciones para cada canción y un sonido que nos envolvió durante todo el show. Un salto sonoro en su vivo que se hace notar. De tocar en antros para cien personas a llenar un Niceto por cuenta propia. Hay cierta emoción inherente cuando el crecimiento de una banda es tan explícito y, en este caso, tan necesario. 

El show comenzó y los puestos en el escenario se empezaron a cubrir. Lola Tabarovsky fue la última en aparecer con su pelo rosa que después declaró que era suyo y no una peluca. Apareció con sus eternos vestuarios que ya son un miembro más de la banda. Brillos que resplandecen y guiñan al público. Comenzó a sonar ‘Fan’ y un Niceto colmado mintió a los gritos cantando: “No soy tu fan”. Las canciones del disco transcurrieron y llegó “Tesoro”. Un feat ansiado esta noche que no sucedió. Chechi de Marcos no apareció en el escenario. Catalina Ammaturo se asomó sin timidez desde el costado y fue aplaudida, ovacionada. Fue la única artista invitada a cantar esa noche.

El público comenzó a respirar nuevamente y Niceto dejó de retumbar por unos minutos. Muchas veces creo que las bandas tocan el himno para que la gente  recuerde que está en un recital y empiece a “agitar” otra vez. Es una especie de comodín en los setlist de las bandas. En Homogénica no funcionó así y fue un momento más silencioso, de retracción. Rodrigo Porto comenzó a tocar las primeras notas en su guitarra y nuestra bandera nacional apareció en la pantalla, por encima de ella unas hormigas caminaban. ‘Bichos’ comenzó y el público se emocionó más que al escuchar el himno. Y en una noche de verano la pista de baile se hizo infinita, el calor y el sudor ahogan; los cuerpos apretados moviéndose y respirando encimados. El aire es un lujo sin ser vulgaridad. Lola se empezó a sentir mal, o eso es lo que nos contó. Se disculpó y se fue para el backstage. Y el público se volvió a emocionar cuando la cámara la seguía. 

Hay una fiesta. Jero Jones está entre los invitados. Recientemente presentaron ‘Pretensión’ pero no fue parte del show. El escenario fue usurpado por todos ellos y comenzó a sonar ‘3D’. Lola se cambió de ropa pero los brillos nos continuaron cegando ¿fueron solamente los brillos lo que nos encandilaron esa noche? 

El baile paró una vez más en un show donde los pies nos reclamaban movimiento. ‘N.E.N.A. (No Entendiste Nada Amor)’ fue un momento crucial. “Quiero ser una chica tranquila” nos gritó Lola y fue la segunda mentira de la noche y dejamos de ver a la banda. La pantalla fue protagonista, las palabras que se proyectaron no nos dejaron poguear, nos arrinconaron con las verdades de la música, de su trasfondo. Y eso nos recuerda que no hay escape, la música no es escape, es realidad, es denuncia, no es posible la abstracción. “Solo el 6.5% de los productores musicales acreditados mundialmente son mujeres”. Basta de brillos por un rato.

El público comenzó a lamentarse cuando sonó “Turista” sabiendo que esa era la última canción que iba a sonar esa noche. Tal vez nos sentíamos turistas en ese momento, aunque no nos correspondía porque la intimidad del escenario nos incluyó en todo momento. Queríamos un show eterno, una usurpación verdadera. Pero la banda se fue por el costado. El disco (todavía) no había sido escuchado completo. Volvieron a salir todos al escenario. Lola con un corpiño y un short en donde se veía escrito “antifascista”. Tocaron ‘Pide más’ y cuando la canción terminó no aparecieron reclamos, no se escucharon gritos. La gente abandonó el espacio porque sabía que no había más nada que pedir.

El público y los músicos saben que Niceto puede ser un mojón en la carrera de los artistas. Quiero y me atrevo a decir que fue el caso de Homogénica. La presentación de Post Pop fue algo más que una presentación. Los pasos de los fanáticos que rebotaban mientras pogueban y bailaban; mientras se apretaban entre sí y el abanico ajeno era un goce y una apropiación; el bajo que no permitía descansar. Cierto magnetismo en los graves, una potencia que  incita, incluso amenaza para que los bailes no se detengan. Pero el baile se detuvo, las personas salieron y el aire fue vulgar una vez más. 

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