Está muy en boga la expresión “salto de calidad” especialmente en el mundo del fútbol, gracias a la campaña para presidente de Racing del histórico Diego Milito. En simples palabras implica reforzar algo que no necesariamente estaba mal, pero podía estar mejor. Si lo llevamos a la jerga musical se puede decir que el segundo disco de The 1975 titulado I Like It When You Sleep, for You Are So Beautiful yet So Unaware of It (2016) no fue el salto de calidad en su catálogo, pero fue el comienzo de algo más grande que ellos.
Increíblemente, este testamento del pop británico de los 2010’s está cumpliendo 10 años y aún así se siente más actual y relevante que nunca. Lo más impresionante de ello es que incluso siendo la obra influyente que efectivamente es sigue estando lejos del techo de la banda de Manchester. De acá en adelante The 1975 no haría más que subir como espuma, tanto en popularidad como en creatividad y calidad musical.

Los comandados por Matty Healy venían de romper la escena rock-pop británica de la mano de su álbum debut en 2013, mezclando influencias del indie rock, synth pop y diferentes subgéneros del pop ochentoso. Ese LP combinaba nuevas versiones de viejas canciones de sus primeros EPs, así como nuevas composiciones exclusivas del disco.
Una apertura increíble
Para esta segunda entrega la propuesta fue más ambiciosa. La búsqueda de la consolidación de un sonido propio fue el motor principal de I Like It When You Sleep..., ir más allá de la zona de confort que el disco autotitulado The 1975 (2013) les había generado. Ya desde el primer track parece quedar clara esta idea. ‘The 1975’ (la canción) es básicamente la misma pieza que abrió el álbum pasado, pero más grande, con más atmósfera, mayores contrastes, más melodía, más sintetizadores, una apertura memorable que marcó el principio de una tendencia que se replicará en los discos venideros de la banda de arrancar cada proyecto con una canción autotitulada que marcará el tono del LP.
Ese clima solemne construido por el opening track es inmediatamente demolido al segundo que ‘Love Me’ arranca, pop chicle y empalagoso para divertirse…¿o no? La canción puede sonar a algún hit radial perdido de mediados de los años ochentas, pero su contenido lírico no podría ser más actual, incluso a día de hoy, abordando tópicos como la fama y lo vacía y alienante que puede llegar a ser, de una forma muy irónica y “self-aware”. Esto marca el inicio de una tendencia para la banda, tanto para este disco el cual estará plagado de comentarios sociales, como para el resto de la discografía de los de Manchester.

Siguiendo esa misma línea ‘UGH!’ y ‘She 's American’ terminan de arrancar este álbum por los aires. Dos bangers absolutos, irresistibles de bailar que envuelven al oyente y logrando el total compromiso del mismo para con el disco, sin dejar de lado la crítica social apuntada principalmente hacia el ambiente artificial que las redes sociales generan. Dato de color para los amantes del chisme: mucho se especula de que ‘She 's American’ está directamente dedicada a Halsey con quien Matty Healy habría tenido un amorío.
En esta búsqueda de madurez a la que la banda apunta, no habría mayor prueba que el track 4 de este álbum: ´A Change Of Heart’, uno de los puntos altos de este proyecto y de toda la discografía de los nineteen. Una infecciosa y melancólica balada synth-pop que reflexiona acerca del paso del tiempo y los cambios en las personas y en uno mismo que responde a muchas dudas que el propio autor había sembrado el disco anterior como “tenías la cara como en las revistas, ahora te ves como cualquiera”, en referencia a ‘Robbers’ o “al final jamás encontré el amor en la ciudad”, en referencia a ‘The City’. Una hermosa y genial retrospectiva en torno al crecimiento y a la experiencia colectiva que significa madurar.
Contemporáneo a internet
El disco prontamente trascendió lo musical, o quizás fue ideado así desde su concepción, pues así como el debut de la banda fue adoptado por la comunidad de Tumblr allá por 2013, esta entrega se ideó para convertirse en una estética. En la guía del disco, cada canción cuenta con una foto distinta, marcada por la saturación de colores, la preponderancia del rosa y los carteles neón con los nombres de cada tema.
Esto responde a esta idea de evolución y al deseo de distinguir este proyecto por sobre el anterior de la agrupación. Si el primero respondía a las tendencias monocromáticas de Tumblr de la época, este claramente a las impuestas por Vsco e Instagram. Colores chillones y saturados, filtros llamativos y una hiperromantización permanente de la realidad.

Otra de las características del disco son sus breaks instrumentales, que comienzan a surgir luego de aquella electrizante apertura. Es aquí donde se sonoriza a esa búsqueda artística de crear una estética, pues tanto ‘Please Be Naked’, ‘Lostmyhead’ o mismo la canción que le da nombre al álbum ‘I Like It When You Sleep, for You Are So Beautiful yet So Unaware of It’ se encargan de construir una atmósfera sintética, como de fantasía, que a pesar de su construcción ambiental pueden pecar de estirarse más de lo debido.
En este tramo del álbum el punto más destacable sería sin dudas ‘The Ballad Of Me And My Brain’, una mezcla entre el mood más estético e instrumental del disco con la factoría pop que caracteriza la pluma de Mathew Healy. “¿Acaso me volví loco? Qué triste, perdiste el cerebro que nunca tuviste”, grita el cantante en un grito casi desolador que parte la canción al medio, transformándola así en otra cosa, caótica, desordenada, pero hermosa.
La consagración de un sonido
Escuchar la segunda mitad de I Like It When You Sleep... (2016) se siente como ver la construcción de las pirámides de Giza. Si bien la banda ya tenía un sello distintivo, un sonido que los caracterizaba y un estilo de composición propio, es en este tramo del disco donde estos elementos son llevados al límite y se terminan por consolidar como un emblema de los nineteen.
Matty Healy dió entrevistas por estas épocas en las que mencionaba que la construcción de la identidad visual de la banda y del icónico rectángulo que acompañó a la banda en las portadas de sus primeras dos entregas y en su tercera gira mundial, estuvo muy influenciada por el marketing que utilizan las marcas, buscaba que fuera algo instantáneamente reconocible. Lo mismo con sus canciones de apertura autotituladas, que mencionó que buscaba una sensación de lo que genera encender una consola Sega y que, previo al juego, suene el característico jingle de la empresa.

Eso mismo pareciera haber logrado con sus hits, y vaya si hay hits en este cierre triunfal. No es ningún secreto ni mucho menos algo controversial afirmar que ‘Somebody Else’ y ‘The Sound’ son dos de los temas más grandes e importantes en la discografía de The 1975, y por buenos motivos.
‘Somebody Else’ cuenta la ya conocida historia de lo que sucede cuando encontrás a tu ex saliendo con otro, una versión hiperestilizada de lo que podemos escuchar en canciones como ‘Tu Misterioso Alguien’ de Miranda!. Se regodea en una producción ochentosa impresionante, sintetizadores inolvidables, una leve capa de sarcasmo e ironía, tono burlón y frases llanas como “fuck that get money” para eludir lo ineludible, y eso es lo mucho que verdaderamente le está doliendo esto al narrador. Acompañada de un inolvidable video de 8 minutos (un corto básicamente) que funciona de secuela del videoclip de ‘A Change Of Heart’, es uno de los puntos altos del disco y de la banda en general.
“Se cuando estás por acá, porque conozco el sonido de tu corazón”, un canto incesante que repite a lo largo de toda la canción ‘The Sound’, una obra que muestra la habilidad de Healy para componer hits, hacer comentarios sociopolíticos y burlarse a sí mismo en simultáneo. No hay mejor muestra de esto que el propio video de la canción que tranquilamente podría ser el mejor “Roast Yourself Challenge" de la historia. A lo largo de la gira promocional de este álbum fue que ‘The Sound’ se convirtió en un verdadero hito para la banda, con una versión en vivo totalmente feroz gracias a la enorme labor del héroe silencioso de esta historia, un joven George Daniel, y el ya icónico “1, 2, fucking jump” de Healy previo al estallido final de la canción.
Además de dos canciones que pegan como una explosión nuclear de pop, están las favoritas de los fans: ‘This Must Be My Dream’ y ‘Paris’. La primera con la producción más empalagosa y extravagante de todo el proyecto, en cuya exacerbación recae su encanto. La segunda con una melodía nostálgica que recuerda al clásico de The Police ‘Every Breath You Take’ y una letra que reflexiona de forma romántica sobre una relación pasada y las adicciones a las drogas.
Un primer paso
I Like It When You Sleep... no es un disco perfecto, lejos está de serlo, ni siquiera está cerca de ser el mejor álbum de The 1975, pero fue un punto de inflexión. A fin de cuentas aún a día de hoy no sabemos cuál será el techo de la banda. La perspectiva que tenemos hoy nos permite recordar ese momento específico en el que 4 amigos de Manchester dieron un salto de calidad y pasaron de ser una cosa a otra muy distinta. Más interesante, más audaz, más atrevida, más consciente y en definitiva, mejor.

