VIRTUOSISMO Y BARRA BRAVA: CORY WONG EN EL C ART MEDIA

Nosotros alentamos, ellos pusieron huevo y ganamos.

Frente a una audiencia llena de devotos del “buen gusto” y de la música complicada, se presentó Cory Wong, un americano que no necesitó decir más de diez palabras para transmitir todo su mensaje y groove: fue a través de contrapuntos, una fila de cinco vientos, y una mano derecha que se movía sobre el diapasón de la guitarra como una araña en plena cacería.

Todos los temas (completamente instrumentales) fueron recibidos muy bien por un C Art Media que ya sabía qué esperar del guitarrista, pero que aún así, sorprendió. Probablemente haya sido la primera vez en la vida que Wong escuchó a alrededor de 3500 personas corear su nombre. Su cara de sorpresa lo decía todo.

El hilo conductor del show fue sin dudas el disfrute. En el público se sentía una comunión y conexión entre los presentes con el artista, mientras que desde abajo se veía tanto al protagonista como a la troupe que le hacía de soporte, jugar, divertirse y sorprenderse en todo momento.

Ya lo dijeron los mejores artistas y bandas del mundo: el público argentino es el mejor. Y ese público argentino del que tanto se habla, se hizo presente en el C, por lo que Cory Wong lo volvió a repetir: “Me parece que este es el mejor público con el que hayamos tocado”.

“Si ellos empiezan con una hinchada de fútbol, solo hay que reconocer el Mi Bemol e ir con eso”, posteó el artista en su historia de Instagram, seguido del video en donde muestra como de un “Oh, oooh” de la gente, la banda comenzó a improvisar sobre la base.

Y es que esta fascinación de Cory Wong por el público argentino, sumado a que es la primera vez que visita el país, podría dejar un antecedente y abrir definitivamente la puerta este tipo de música (las cuales ya empezaron a desembarcar con bandas como Snarky Puppy en el 24 o Knower el próximo Mayo). Y para los más fanáticos, eso solo puede significar una cosa: la inminente llegada de Vulfpeck, grupo el cual Wong se encarga de la segunda guitarra.

El argentino no entiende de idiomas: “una más y no jodemos más” se cantó cuando la banda se fue tras bambalinas. Evidentemente Cory Wong y equipo tampoco entienden de barreras idiomáticas porque no tardaron en reaparecer en el escenario para el bis.

El virtuosismo de los músicos chorreaba de los dedos en cada nota y llegaba deslizándose por el piso hasta llegar al público, el cual a través de los pogos, bailes y aplausos subía hasta la punta del último pelo de cada cabeza. Sin dudas, una jornada que ni los snobs argentinos, ni el propio Cory Wong, olvidaremos. 

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