REYBRUJA EN LA PREVIA DE LOLLAPALOOZA: “HAY QUE GANARSE A ESE PÚBLICO, JUGAR DE VISITANTE”

Sobre gustar, laburar y ofender

Invierno de 2025. En el patio del Konex había una fecha triple de dos bandas que me gustan mucho (Fonso y las Paritarias e Isla Mujeres), y una tercera que no conocía. Le compré un fanzine a una chica en la puerta y hablamos un rato. Me dijo que alguien le había dicho que en unos minutos arrancaba reybruja. Que ella no podía moverse de ahí, pero que yo tenía que ir a verlos, que me iba a gustar.

Efectivamente, apenas entré comenzaron a tocar. De esa noche recuerdo la sensación física y estética que sentí. Más que la música incluso. Y, como no los conocía, los sentimientos se iban solapando. Alguien tenía una camisa que me gustó mucho. Otra persona tenía el pelo muy largo. Cantaban bien en el borde del escenario, como si tuvieran que estar todo el tiempo extremadamente cerca del público. Había mucha luz roja. Cuando terminaron pensé que habían dejado la vara muy alta. Y que lo que seguía de la noche no iba a estar tan bueno como ese comienzo.

Pasaron varios meses y las cosas cambiaron tan rápido como pueden cambiar para una banda que viene estando en los escenarios y entre el público hace varios años: el lanzamiento del disco, la presentación en el Roxy agotada, dos Emergentes agotados. Un camino de muchísimas noches en lugares cada vez más grandes hasta llegar al escenario de Lollapalooza.

“Nos encontramos frente a muchas cosas nuevas. Burocracias por ejemplo”, afirma Enzo Lupo. Pasar de antros en los que “con un amplificador y un micrófono te arreglás” a un escenario gigante. La mayor diferencia entre su show y tocar en un festival de este tamaño es la duración. “Podemos hacer un show más relajado si es nuestro, entre tema y tema Enzo habla mucho con el público. Y ahora no, este va a ser un show que nunca para”, suma Andrés Human.

El cambio más radical es el hecho de jugar de visitante. Ver qué sucede ante un público que no los conoce. En las fechas en el Konex, en el Roxy o en los dos Emergentes, siempre el público fue de ellos. “Ahora vamos a abrir un festival así de grande, en donde probablemente la mayoría de las personas no nos conoce. Hay que ganarse ese público, jugar de visitante, con el rigor que te da que la gente no te conozca”, afirma Enzo.

Andrés Calamaro dijo una vez que el rock estaba hecho para gustar y ofender. Una frase que, quitando ciertos comportamientos inadmisibles (sí, estoy hablando de Cordera), es genial porque es verdad. El rock incomoda, debería poder llevarte a un límite político, a un límite personal. El rock no es neutral, jamás debería serlo. Va en contra de su propia naturaleza. reybruja decidió llamar Gustar y Ofender (2025), a su primer disco. Un álbum de catorce canciones en el que, de forma metadiscursiva, hablan sobre tener una banda y que te empiece a ir bien.

 

“Yo creo que hay mucha gente que le hace
ruido cuando hay alguien haciendo el personaje”

 

Para mí gustan más de lo que ofenden, en el mejor sentido de la frase. Aunque claramente yo no soy el target de público que se podría ofender ante su propuesta. “Si entrás a Twitter capaz encontrás algunas personas despotricando contra la banda”, dice Enzo. “Yo creo que hay mucha gente que le hace ruido cuando hay alguien haciendo el personaje. Ya sea canchereándola o tirando alguna de más. Hay mucha gente que le molesta mucho eso, es como si esperasen de vos que subas al escenario, digas lo menos posible y toques la canción más profunda que se pueda. Cuando uno elige el camino de hacer algo más simple, algo más estúpido para divertirse más y jugar a ser un personaje eso se ve como algo más frívolo. Y ahí también vienen las flechas a veces, pero es un problema más del resto que nuestro”.

reybruja está justo en ese momento en el que hacer música viene saliendo bien, pero no lo suficiente como para solo dedicarse a eso. Todos en la banda laburan en otra cosa. Algo que, si bien es extremadamente común, muchos artistas no suelen hablarlo demasiado. No porque necesariamente haya una voluntad de ocultamiento, sino porque lo ven como algo poco interesante. Ahora mismo, por ejemplo, alquilaron un estudio durante un mes. Una dinámica que les permitió armar treinta canciones en dos semanas. Siempre fuera de sus horarios laborales. “Todos lo hacemos después del trabajo. Es una rutina exigida pero que nos gusta, nos da vitalidad. Obviamente el cuerpo se cansa. Yo siento igual que nos da sentido”, suma Rodrigo Martini. “Se padece bastante. Nos encantaría poder llevarlo mejor de lo que nos llevamos. Nos cansamos bastante, física y mentalmente. Dormimos poco. Pero es lo que elegimos así que no nos podemos quejar”, agrega Enzo. 

 

Esa voluntad de ocultamiento no existe en la banda. Mientras hablábamos Enzo mencionó el video de RNA, en el que se muestran en un día laboral. Un laburo que es el suyo, los uniformes son los que usan él y sus compañeros. La idea era mostrar que eso también existe. “Podríamos haber elegido mostrar algo más glamoroso, pero nos divertía más esto. Nos iba a costar menos actuarlo”, asegura. También hay una postura política ahí, en el decidir mostrarse laburando. En línea con esa primera vez que los vi y sentí que estaban demasiado cerca del público, que si daban medio paso más se caían del escenario. El acercamiento es total, la distancia es nula. Los roles son intercambiables: ellos están arriba pero también abajo, y los de abajo (como sucede mucho en sus shows), también terminan estando arriba. Como un loop, todo el tiempo se repite. 

reybruja se presentará el domingo 15 de marzo a las 13:30 en el escenario Samsung. Podes conseguir tus entradas haciendo click acá

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