JUAN INGARAMO EN EL VORTERIX: MILITANCIA DEL POP

Frente a otro sold out, el cantautor cordobés tomó la bandera del pop una vez más para reivindicarlo como la música que representa a esta generación.

Desde sus inicios, Juan Ingaramo tuvo una misión: experimentar de todas las formas posibles con el pop, moldear su figura como showman y posicionarse como una estrella en todo el sentido de la palabra. Su último disco, Best seller (2018), representa ese proceso completado. Desde la elección del nombre hasta el producto final, el álbum fue la obra que lo consagró como estrella pop, y lo ayudó a extender y pulir su abanico sonoro. Los singles que saldrían después, ‘Romeo y Violeta’, una bachata bien lograda, y ‘El Campeón’, lanzada nada más una semana antes del concierto, continuaron ese proceso de expansión de fronteras. Esa figura de estrella tomó vuelo en su más reciente recital en Vorterix, donde el cordobés desplegó todas sus armas y repasó su discografía con dos ejes claros sobre el escenario: versatilidad y espectáculo.

Cómo sintomas del triunfo podemos contar la venta total de las 1584 entradas disponibles en Vorterix, sumada a la velocidad con la que su más reciente lanzamiento, ‘El Campeón’, se convirtió en un éxito. Abrió la noche con el mencionado tema y el estallido en gritos de sus seguidores confirmó que el fenómeno se había vuelto una realidad.

En su hora y media de recital, explotó el Vorterix con un cancionero que tuvo reggaetón, trap, pop puro, baladas y más. No predominó ningún género, pero todo flotaba sobre una idea bailable, alegre y sensual. Acompañado por una corista, batería y guitarra, y apoyado por unas visuales impresionantes, el cordobés siguió con ‘Comodín’, mientras varios celulares alzados durante el coro y muchos gritos de emoción le daban vida al lugar.

Un poco más adelante, apareció el primer invitado de la noche: Fran Azorai se sentó en un piano de cola y, a dúo con Juan, hicieron los temas más calmados de la noche —para darle espacio a canciones como ‘Tus letras’ que no suele hacer mucho en vivo, según el mismo Ingaramo—, y varios covers de Rodrigo, Jean Carlo y La Mona Jiménez. Sobre el final de esta sección, en ‘Porque Te Quiero’ un curioso guiño nos hizo reflexionar sobre la dilusión de géneros que atraviesa la música contemporánea: reemplazó el último coro por el de ‘Los Dinosaurios’ de Charly García, y seguido el El Tesorode El Mató. “Aguante la música”, dijo para concluir y dejar esa imagen de unión fija en la mente del público, que se vio fascinado por la referencia y acompañó todo el cántico. Inmediatamente después, para ‘Mi chica’, Julian Tellarini se subió para acompañarlo en el escenario, alargando la lista de invitados que todavía guardaba un par de sorpresas.

Los puntos altos siguieron y la dedicación del cantante era cada vez más notoria, su inmersión en lo que hacía lo privó de notar que alguien se desmayó en la parte trasera del local y estuvo unos buenos minutos en el piso hasta que llegó prevención al auxilio. Juan está en constante coqueteo con su público, en sus redes, en sus canciones, y el escenario no es la excepción. Para ‘With you’, esa declaración en clave trapera, ya tenía a todos hipnotizados y guiaba a todo el público en un salto de un lado al otro. En ‘Romeo y Violeta’ empezó a revolear rosas rojas, reafirmando el ya mencionado coqueteo con su público.

‘Matematicas’, quizás el primer hit del cordobés, se complementó mejor que ningún otra canción con las visuales que, coordinadas con el coro en un colorido juego, animaban a todos. Entrando a la recta final, la previsibilidad de lo que vendría no pudo diluir la emoción del momento: en ‘Fobia’ subió Dakillah a darle la emoción de un show en vivo a su verso del tema. Lo mismo hizo LOUTA en ‘Ladran’, provocando que los celulares de la audiencia volvieran a alzarse mientras una imagen de Neo Pistea miraba a la sala desde la pantalla (el trapero solo pudo manifestarse en el recinto con esta visual y la pista de su voz). El lugar se convirtió en una suerte de celebración de la conquista del under, de la irrupción del mismo en el mainstream, que de a poco empieza a aceptar a figuras que antes parecían de otro palo. Lo que antes parecía incompatible hoy en día es una realidad. En lo micro, artistas como este y sus pares empiezan a llenar salas importantes con públicos mixtos, a sonar en el Konex y en un pre boliche. En lo macro, el pop empieza cada vez más a reemplazar al rock (sino lo terminó de hacer ya), tanto convirtiéndose en la nueva música de exportación argentina, como transformándose en el símbolo que terminará representando a esta generación.

El infaltable cover de ‘Fuego y Pasión’ de Rodrigo hizo que, esta vez, sea el músico quien levante su celular: desde el escenario, grabó al público corear a pura voz el clásico del cuarteto. Fiel a su generación, documentaba un momento de esos que se muestran en historias de Instagram. ‘Lengua Universal’ finalizó con el setlist y con una seguidilla de hitazos que nos recordaron la idea básica detrás de todo lo que propone el cantante: diversión, sin prejuicios y para todos. Se vuelve cada vez más difícil adjetivar y especificar sobre qué hace Ingaramo puntualmente, intentarlo sería reducirlo. Lo que sí es claro es su militancia musical. Pop Nacional (2014), Musico (2016) y Bestseller son títulos que dan cuenta de una intención: llevar un género históricamente bastardeado como el pop a un escalón más serio. El show del Vorterix, y todos los que vendrán, son la prueba de que ese escalón está cada vez más cerca.  El pop es más nacional que nunca.

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