Cuando Guitarricadelafuente pisó Niceto el lugar entero comenzó a vibrar. Y no lo digo en sentido metafórico ni como una licencia poética de esas que uso todo el tiempo. Ojalá, pero no. Comenzó a vibrar literalmente, y no dejó de vibrar durante toda la noche. En varias oportunidades traté de entender qué era lo que provocaba esa vibración: si los dos teclados, el sintetizador, el bajo que una chica de pelo muy cortito tocaba tímidamente pero sonaba increíble. En un momento (a la tercera o cuarta canción) me rendí. No había una razón identificable. Era el conjunto entero de músicos lo que provocaba esa vibración tan fuerte. Y particularmente era él. Álvaro Lafuente Calvo, alias Guitarricadelafuente. Cantando y moviéndose con todo su cuerpo todo el tiempo.

Hace poco leí en un comentario de uno de sus posts en Instagram que alguien le decía que su música le hacía acordar a las canciones de Serrat. En ese momento me pareció una comparación extremadamente forzada. Porque conozco más la música de Serrat que la de Guitarrica, y porque más allá de ese tinte nostálgico español que tienen todas estas canciones melódicas poperas (una tradición que llega incluso a bandas como Jarabe de Palo), yo no veía la conexión. Hasta esta noche. Cuando vi la manera en la que cantaba letras como “Pa' sobrevivir, me adentré en el humo de tus cigarrillos (...). Píntame la piel, angelito oscuro”, en ‘Guantanamera’, o “Hace falta sangre fría, vaya puntería. Una espada que al cortar se afila. Tanto que te veneraba”, en ‘Pipe Dream’. ¿De qué está hablando Guitarrica? ¿Qué nos quiere decir?
Guitarrica habla de sí mismo, de su historia. Su propuesta
musical no se puede separar de su visión estética.
Clement Greenberg decía que el leitmotiv de cualquier artista, por más despojado que parezca, es su propio ego. En el mejor sentido de la palabra: es eso lo que nos hace conectar con el arte que hace otro ser humano. La especificidad de su propuesta. Entender que esto que le pasó a alguien al otro lado del océano también te puede estar pasando a vos. Lo humano en el acontecimiento privado podríamos decir: algo que se revela rascando apenas la corteza que envuelve a todas esas acciones que hacemos en automático. Guitarrica habla de sí mismo, de su historia. Su propuesta musical no se puede separar de su visión estética. Una visión que combina erotismo con ternura. Dureza con pop. Raspones con lucecitas de colores. Metal con sábanas de algodón.

Guitarrica une todo eso en canciones pop con tintes flamencos, como buen español. Está hablando siempre del amor. Pero de un amor fugaz, un amor roto, un amor imposible, un amor tierno, un amor oculto. Como si en sus letras no hubiera nada que él no quisiera contar, pero aun así se guardara cosas.
En el show le tiraron una bandera y la agarró. Le tiraron cartitas y se las guardó. Tocó varias canciones con el micrófono de costado, como si no quisiera estar siempre mirándonos. Como si hubiera canciones que se las estuviera cantando a sí mismo. Al final terminó diciendo que “nos vamos a encontrar el viernes o el sábado en el Lolla, ya no me acuerdo”. Nos vemos ahí.

