EUFORIA Y TALENTO: RUEL EN EL TEATRO VORTERIX

El australiano Ruel Vincent van Dijk dio su sideshow del Lollapalooza ante un Vorterix extasiado.

Lo mejor para el final, parecía ser la frase que mejor sintetiza lo que se vivió en el Teatro Vorterix la noche del 16 de marzo. Luego de la histeria colectiva del fin de semana en el Hipódromo de San Isidro, tocó reanudar la rutina. Llegar a casa y acostarse a las 2 de la mañana, solo para levantarse al día siguiente a las 6 de la mañana para encarar un nuevo día en la oficina, colegio o preparar los materiales para un nuevo cuatrimestre universitario.

Pues así y todo para alrededor de 1.000 personas de las 300.000 que acudieron este fin de semana al Lollapalooza Argentina al final había recompensa. Al finalizar la jornada y luego de terminar la tarea o de apagar la computadora, esas personas tenían una cita a la noche, para seguir la gira.

A la joven estrella australiana Ruel Vincent Van Dijk, o solo Ruel para los amigos, no le bastó con encender la tarde de domingo en el Lolla, si no que además hizo estallar el Vorterix el lunes por la noche, ideal para curar la depresión post-concierto que  deja el final del festival cada año.

A cargo de la apertura estuvo Sofia Mora, una artista nacional que ya sabe sobre tocar en el ex-Teatro Colegiales gracias a su ‘Super Cursi Tour’, que la llevó a tocar allí en mayo del pasado año. En su set destacaron la dulzura y la ternura de sus canciones, en un acortado set acústico que le valió el aplauso y la ovación generalizada del público al retirarse del escenario.

Finalmente llegadas las 21 horas, le llegaba el turno a Ruel, el main event de la noche que salió a tocar ante el grito de sus apasionados fans. El setlist dio su puntapié inicial con ‘Only Ever’, misma canción con la que inició su último disco: ‘Kicking My Feet’ (2025).

El trencito conformado por ‘Not What's Going On’, ‘Dazed & Confused’ y ‘Younger’ terminó por encender al público que se amontonó a la valla al segundo que el australiano pisó la tarima. Ya en este punto del show se hacía evidente la complicidad entre el artista y su fandom.

Entre graciosos carteles, memes, cánticos y demás demostraciones de cariño, el público se hizo entender, logrando la risa del artista que respondía a los simpáticos comentarios. Uno de los gags que más se repitió durante la velada fue el “Que se saque todo”, al cual sorprendente Ruel respondió entre sonrisas: “Miren que puedo entenderlos, y no. No me voy a quedar desnudo”, provocando el aplauso y la ovación de sus fanáticos.

Canciones como ‘The Suburbs’, ‘Free Time’, ‘Want U Around’ y ‘Face to Face’ iban promediando la noche, mientras se acercaba la mitad del show. Cediendo ante la constante del público y el calor que se sentía en el recinto de Colegiales, finalmente van Dijk se sacó el blazer que llevaba puesto para quedar en musculosa. En ese momento el teatro estalló en un grito hilarante.

El tramo final de la lista se compuso de ‘GROWING UP IS ____’, ‘Don't Say That’ y ‘I DON’T WANNA BE LIKE YOU’, memento en donde todo Vorterix se fundió en salto, baile y alegría para ir coronando una gran noche en donde el australiano sonó increíble junto a su reducida banda. Un sonido dulce, prolijo pero potente fueron las mayores características de la velada. Finalmente cerró el set principal con uno de sus primeros hits: ‘Painkiller’, una hermosa y tierna balada que hizo que todo el teatro levantara sus manos al ritmo de Vincent.

Tras un corto bis, Ruel volvió al escenario para brindar uno de los momentos más destacados de la noche, como lo fue su cover ‘Girls Just Want to Have Fun’ de Cyndi Lauper, brindando así una versión mucho menos eufórica y mucho más íntima y emotiva de la canción. La noche concluyó con la canción que titula el último lanzamiento del artista: ‘Kicking My Feet’ una emotiva balada que fue cantada a todo pulmón por sus fans que una vez finalizado el espectáculo se quedaron 1 hora fuera del teatro a verlo como salía del recinto y se subía a la camioneta que lo llevó de regreso al hotel para continuar su gira.

De esa manera se despidió Ruel del país, con un cálido abrazo a sus fanáticos en un show tan íntimo como intenso y caótico por partes iguales. Uno de esos shows que demuestran que un artista tiene margen de crecimiento y visitas como estas solo sirven para consolidar un núcleo duro de fans que seguramente se vaya expandiendo poco a poco, ya sea por él como persona, como por su obra o su imponente sonido en vivo.

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