Fotos por Uma Navarro (h_umanavarro)
Otra fecha, de esas que nunca creíste que ibas a ver, para tachar de la lista: Chapterhouse en Niceto. El sello marplatense Casa del Puente y la productora peruana Parakeet se pusieron la diez y lograron concretar la primera visita de la banda al país, encima con fecha doble. El sábado 3 en el Club TRI de Mar del Plata y el domingo en CABA, en Niceto Club.
Para contextualizar el porqué de la manija, Chapterhouse es una banda de shoegaze de principios de los 90, de la escena de Reading (como los Slowdive), al sur de Inglaterra. Tras lanzar apenas dos discos, se separaron. Hubo una pequeña vuelta en el 2008 con algunas presentaciones en Londres, EE.UU. y Japón. Este año volvieron a reunirse, pero esta vez con una gira que también incluía Latinoamérica. El motivo es la celebración del 35º aniversario de Whirlpool (1991), su álbum debut y más representativo, con la premisa de tocarlo en su totalidad y en orden. Las expectativas estaban altas.

Tomates en Verano fue la banda argentina que los acompañó en ambas fechas, y la verdad que me gustó mucho el show que dieron. El trío de Mar del Plata tiene una larga trayectoria dentro de la escena alternativa y shoegazera local, además de recorrido internacional, ya que hace unos años estuvieron de gira por Sudamérica con los californianos Tennis System. Al frente, Carina Monjeau, en bajo y con una voz melancólica e intensa, tiene una gran fuerza escénica. Vestido romántico, muy Courtney, rulos rubios despeinados. Divina. Acompañaron el set con unas visuales analógicas que terminaron de darle a la presentación una linda estética, en sintonía con la propuesta de la banda.
Chapterhouse arrancó la noche con ‘Ecstasy II’. Cumplieron y tocaron las 9 canciones de Whirlpool aunque alteraron el orden original. Además, hubo singles y EPs previos y algún que otro tema de Blood Music (1993). En total hicieron 18 canciones. Me hubiera gustado que tocaran el cover de los Beatles, ‘Rain’, que es buenísimo, pero sé que me estoy poniendo pesada. Pero es que Chapterhouse no se agota en el shoegaze. Encontrás guitarras psicodélicas como las de ‘Falling Down’, muy a lo Stone Roses o Spacemen 3, momentos más noise y hasta un poco de britpop como ‘Mesmerise’. Siempre pensé que el video de la pileta podría ser tranquilamente uno de Blur.
Hay que decir que, por momentos, las voces las sentí un poco bajas, sobre todo la de Stephen Patman, que se caracteriza por ser algo retraída y etérea y canta con los labios pegados al mic. Pero también creo que no es una cuestión de volumen, sino más bien de una elección estética, como bien explica Stephen en una entrevista para un medio de México: “Para nosotros era muy difícil explicarles que queríamos exactamente lo contrario: las voces más atrás, con efectos, y las guitarras al frente”. Lo decía en referencia a los conflictos que solían tener con los sonidistas para hacerse entender, algo a lo que, por suerte, fueron encontrándole la vuelta con los años.

Creo que el valor de esta gira aniversario, además de cubrir esa deuda pendiente con el público latinoamericano, está en que no se quedan en la nostalgia de un repertorio viejo que se interpreta como se puede. No son una banda detenida en el tiempo, sino una que está en su mejor momento para tocar en vivo. La experiencia de años y la tecnología digital les juegan a favor. Suenan bien, precisos y saben superponer las caóticas capas de sonido con las que juegan sin perder ese carácter envolvente y más onírico que siempre tuvieron.
Para terminar, en cosas que no le interesan a nadie, estos días compré unos audífonos (están muy de moda) para usar en los recitales porque venía saliendo de algunos con un zumbido importante. Estaba muy entusiasmada con estrenarlos y la sensación de usarlos fue buena, de protección. De todas formas, no había pasado ni un tema cuando me los saqué. Decidí que necesitaba dejarme arrastrar por el tornado de ruido y, si en el camino pierdo un poco de capacidad auditiva, al menos que sea con algo que valga la pena como un buen shoegaze.
