Domingo gris y lluvioso, todo parece perdido. Por suerte, a la noche hay recital en Niceto. Dos bandas de dos sellos fundamentales de la escena independiente: K Records y Matador Records. Y aunque los nombres de las bandas no te suenen, sabés que son garantía de confianza, como diría Mirta. La visita de Bar Italia (Matador) fue la primera en anunciarse. Después, gracias a un cronograma de fechas y festivales por Sudamérica (del que ya hablé en la crónica de Beach Fossils), se sumaron los Sharp Pins (K Records). Quedó entonces servida la noche: dos bandas internacionales, dos experiencias diferentes. No podía fallar.

SHARP PINS
Lo que fui a escuchar. El año pasado, elegí el disco Radio DDR como mi favorito del 2025 en la encuesta de MapSound, así que imaginarán que no pude estar más encantada con esta sorpresiva visita. Sorpresiva, porque Sharp Pins es el proyecto solista de Kai Slater, un pibe de 21 años de la escena independiente de Chicago, al que uno imagina lejos de las giras internacionales. Su método es muy do it yourself : grabaciones deliberadamente caseras, formatos analógicos y EPs distribuidos en cassettes. Para esta presentación vino en formato de trío, con bajo y batería. A partir del lanzamiento de Balloon Balloon Balloon (2025) y el relanzamiento de Mod Monday 23 (2026), está metido de lleno en un sonido sesentero, muy mod y beatle. Con sus mocasines negros y camisa a lunares, Kai tiró saltitos a lo Pete Townshend cada vez que pudo. Y no digo que no lo haya pensado un poco, pero escuché decir a un grupito que era como ver a un Alex Turner en 2016. En resumen: Kai es un niño prodigio que encontró la forma de emular a su antojo el sonido vintage de las bandas emblemáticas que le gustan, con la virtud de no quedarse en la copia. Tiene además una voz increíble, facilidad para el hit y no tengo dudas de que le queda un gran camino por recorrer.
Tocaron ‘Every Time I Hear’, que me encanta porque es una canción perfecta con todos los condimentos lofiteros de Guided By Voices, así que, sí: me fui feliz.

BAR ITALIA
Qué bien armados están los Bar Italia. Definitivamente son una banda de cierre de fecha. Nina Cristante, Sam Fenton y Jezmi Tarik Fehmi logran construir un equilibrio perfecto de voces, y cada una tiene un papel importante en los temas. Ninguna cumple un rol principal, sino que se intercambian, ayudando a crear distintos climas dentro del repertorio de la banda. Para las giras, además, los acompañan Liam Toon en batería y Mathilde Bataille en bajo. Pero hablemos de Nina; ella es puro sex appeal. Con un vestido corto con volados rosa, parecía un cisne de piernas largas. Su voz entre Gwen Stefani y Kate Pierson de The B-52's tiene la claridad y el power necesarios. Es también su presencia, su manera de moverse en el escenario, entre elegante y desvergonzada, la que le da a Bar Italia una identidad particular y la ayuda a diferenciarse de otras bandas del género. Se arma un mix interesante entre temas pop, casi bailables, y momentos más sucios, post-punk e incluso grungeros. A lo largo de 17 canciones, con momentos de señorito inglés incluidos, como Sam tomando una copa de vino entre tema y tema, Bar Italia sonó pulido, sin perder ese costado más áspero que es lo que más atrae.

Puede que a simple vista estas dos bandas no tengan mucho en común. Pero creo que está bueno pensar estas fechas como un festival en formato miniatura. Por ahí llegás por alguna de las dos bandas. Tres, en realidad, porque hubo también una apertura local de BabeBlade. Entonces, la noche te regala nuevos sonidos, nuevos géneros y puestas en escena que quizás no están dentro de lo que escuchás y te terminan gustando. Todo eso, en tres, cuatro horitas, sin filas interminables, tomando algo, resguardado de la llovizna de afuera y escapando todo lo que se pueda del lunes.

