BABASÓNICOS CELEBRA LOS 25 AÑOS DE JESSICO

El disco que cambió el rock argentino

En medio de una de las peores crisis socioeconómicas que atravesó la Argentina, Babasónicos hizo frente al contexto de la mejor manera que sabía: respondiendo con Jessico. Lanzado el 25 de julio de 2001, el sexto álbum de la banda irrumpió cargado de letras de pop-rock irónicas, atrevidas y sensuales. En lugar de caer en el lamento de la época, la banda entregó una obra que, sin saberlo en ese momento, dejaría una huella imborrable en la industria musical argentina.

El álbum fue consagrado como “Disco del Año” por el Suplemento Sí! de Clarín, se posicionó entre “Los 100 mejores discos del rock argentino” según la revista Rolling Stone y obtuvo una nominación a los Premios Grammy Latinos como “Mejor disco de Rock”. Sin embargo, a diferencia de lo que todos esos reconocimientos parecieran indicar, cuando el álbum vio la luz la realidad era adversa: en medio de la debacle económica, casi no tenían dónde venderlo. 

Tras cinco discos previos en los que no se privaron de experimentar con géneros tan variados como el hardcore, el folk psicodélico, el hip-hop y el heavy metal, entre muchos otros, en Jessico encontraron finalmente el sonido que tanto habían estado buscando: una síntesis en la que se abrían paso al pop, pero sin dejar de lado la esencia rockera. El camino hacia este hito estuvo marcado por la adversidad. Tiempo antes de grabarlo, se quedaron sin su mánager, Cosme Palumbo, y sin DJ Peggyn, uno de los miembros de la banda, además de sufrir el revés de que Sony les rescindiera el contrato. 

Ante este panorama, y sosteniéndose con el dinero recuperado de las ventas de discos independientes a través de su propio sello, Bultaco, firmaron con PopArt para empezar a proyectar su nueva obra. Sin muchos recursos, construyeron un estudio improvisado en la casa de los hermanos Adrián Dárgelos (voz) y Diego Uma (guitarra, percusión y coros) ubicada en Tortuguitas. La sala de grabación media cinco por cinco metros y fue montada en la torre de un tanque de agua, utilizando materiales y chapas que les regaló el padre de Gabo Manelli (bajista). Al grabarse durante el verano, las sesiones debían interrumpirse debido al calor agobiante y al polvo que se respiraba en el lugar. Un entorno sofocante para dar a luz a uno de los discos más frescos e influyentes de la música en español. 

EL DISCO QUE SE TRANSFORMÓ EN LA BIBLIA DEL ROCK

En Jessico, la banda decidió abandonar los arreglos recargados para volcarse a un sonido más simple. El álbum abre con ‘Los Calientes’, donde capas de voces corales procesadas con sintetizador, se combinan con un sutil arpegio de teclado. De la mano de Diego Tuñon, este inicio genera un impacto sonoro inmediato que termina de rematar a través de la letra centrada en la libertad nocturna y las relaciones causales. 

Como gran lector que es, Adrián Dárgelos se inspiró en las novelas Vineland, de Thomas Pynchon, y El testamento de O'Jara, de Marcelo Cohen, para crear un entramado de historias e identidades. Esto se refleja en personajes recurrentes a lo largo del disco como Jessico, que le da nombre al álbum, Yoli y Rubí, además de incorporar a una pareja transgénero que habita las canciones. 

En temas como ‘Fizz’ y ‘Tóxica’, esta última la única pieza del disco escrita e interpretada por el guitarrista Mariano Roger con su característica voz dulce y grave, las letras retratan la vanidad, los excesos y la ostentación de la alta sociedad. A lo largo de estos temas se revelan personajes fascinados por entrar a ese ambiente frívolo, como también la realidad opuesta de una mujer que quiere salir de ese ambiente donde vive de noche y se siente vacía.

Por su parte, en ‘Deléctrico’, irrumpe la batería acústica de Diego “Panza” Castellano. que marca el ritmo bailable, potenciada por un riff de guitarra eléctrica, sintetizadores y secuenciadores. Su estribillo pegadizo que repite: “¿va a venir o no va a venir…Deléctrico?”, nació como una broma interna durante la construcción del estudio, Manelli, apodado “Delectrico”, solía tardar en llegar para hacer los arreglos de electricidad, siendo el único del grupo capacitado para la tarea por haber ido a un colegio industrial. 

Por otro lado, temas como ‘Pendejo’, ‘La Fox’, ‘Atomicum’ y en ‘Soy Rock’, representan la parte más rockera del disco: en ellas predominan las guitarras al frente, una batería potente, bases electrónicas minimalistas, sintetizadores oscuros y líneas de bajo pulsantes. Todo esto se combina con la voz de Dárgelos utilizada casi con un carácter instrumental que se fusiona a la perfección con la atmósfera de cada track. 

La contraparte sensible la aporta ‘Rubí’, la balada más romántica del disco. Con un tempo lento y una cadencia íntima cercana al bolero pop-rock, la voz seductora de Dárgelos entona versos envolventes: “A tu lado se detiene el tiempo, cualquier día es el mejor momento, Increíble sensación es el amor”, el estribillo que refleja por sí solo la calidez del tema. 

‘El Loco’ fue elegido como uno de los cortes de difusión para las radios, la decisión fue audaz: en lugar de apostar por un tema más rockero y convencional, presentaron un sencillo único que abre con el sonido del shamisen, un instrumento tradicional japonés. A pesar de su sonoridad atípica para los medios masivos de la época, la canción se convirtió rápidamente en una de las más aclamadas por el público.  

ELEGANCIA GLAM Y EL SALTO AUDIOVISUAL

Para Babasónicos el vestuario nunca fue un mero detalle estético, sino una herramienta clave para comunicar la identidad de cada etapa musical y potenciar sus shows. Esta impronta se consolidó en Miami (1999) junto al estilista Manolo Gamarra, época en la que adoptaron una estética glam.

​Dárgelos se distinguió por llevar prendas de red, chaquetas cortas con flecos, musculosas con medias de red en los brazos, y una combinación de camisa y pantalón rojo acompañada por un jabot a tono. El resto de la banda optó por chalecos, pantalones ajustados y tapados, tanto largos como cortos. Esta línea continuó en el disco Jessico bajo la dirección de Luisina, por entonces la novia de Tuñón, manteniendo la impronta glam con accesorios de estilo western.

En el plano audiovisual, decidieron cerrar un ciclo. Dárgelos dio un paso al costado, en la dirección de los videoclips, tarea que hasta ese momento solía realizar bajo el seudónimo de Benito Scorza, para abrirle paso a nuevos realizadores. Asi, Emiliano Ferrando estuvo a cargo del video de ‘Los Calientes’, Sebastián Sánchez dirigió los emblemáticos ‘El Loco’ y ‘Deléctrico’, mientras que Juan Bordeau y Beto Ponte, fueron los encargados de las dos versiones de los videoclips de ‘Rubí’, piezas audiovisuales que continúan dando que hablar hasta el día de hoy.

 

 

NO SERÍAMOS LOS MISMOS SIN ESTE DISCO

Con Jessico, Babasónicos se animó a salir de su zona de confort, reinventarse y dar a luz a una obra de excelencia que trajo un aire fresco a la música argentina. Demostraron que, aun frente a los golpes bajos del contexto, la convicción artística no se negocia. Basta con repasar el repertorio de Jessico, o de cualquier otra etapa de su discografía, para constatar que las letras de Adrián Dárgelos son poesía pura. Rescatando palabras poco habituales del lenguaje cotidiano e inspirándose en la literatura como en una charla al pasar o en la simple observación del entorno, el músico logra plasmar imágenes que trascienden el tiempo. Son canciones que se vuelven refugio y compañía para el oyente en cualquier momento de la vida. 

 

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