LORDE: VOLVER A NACER EN UN FESTIVAL

El futuro ya llegó

(Foto: Florencia Daniel).

Un rayo de luz intermitente y un repetido sonido que parece proveniente de una nave espacial capta la atención de todos los que rodean el escenario Samsung de Lollapalooza Argentina. Empiezan las corridas, los curiosos quieren saber de qué se trata. Pero lo que suena es ‘Hammer’, y no es de un compositor alienígena, es de este planeta: es Lorde.

La artista neozelandesa ya no es la misma que describió David Bowie tiempo atrás, en 2013, cuando dijo que era ‘el futuro de la música’. Tenía tan solo 16 años cuando su disco debut salió y recibió el cumplido del Duque Blanco. Todos los artistas mutan, y está perfecto. Lejos de ese peso, de esas etiquetas, hoy Lorde está lista para divertirse.

La cuarta vez que nos visita (siempre en festivales, y cada cuatro años), en esta ocasión presenta Virgin (2025), un álbum que para ella, se sintió como ‘volver a nacer’. En la portada vemos un DIU en lo que parece ser una radiografía, a juego con el nombre del tour Ultrasound, donde todo parece tener esos colores, el azul y el negro. Computadoras, ondas, hasta la vemos correr en shorcitos en una caminadora en ‘Supercut’. Lo que presenciamos en el set de Lorde es eso: un ultrasonido, un vistazo interno a lo que siente hoy la muchacha de 29 años. 

“Hemos crecido juntos, vieron todas mis fases, esto es increíble, me siento viva, estoy sin palabras”

¡Hola Argentina! ¿Cómo están? Ha pasado mucho tiempo. No tenemos muchos minutos, así que si les parece bien, voy a hacerlos mierda”, nos dice Lorde con una sonrisa pícara: las canciones de Virgin son un retorno a la electrónica y al pop, un claro contraste del relajado Solar Power (2021) del que no sonó ningún tema. No obstante, la fuerza de los clásicos está intacta.

Un piano empieza a sonar de fondo, y Lorde comienza con los agradecimientos. “Siempre siento mucho, esto es increíble, estoy sin palabras, me siento viva. Quizá me conocen más de lo que yo me conozco a mí misma. Hemos crecido juntos, cometimos los mismos errores, vieron todas mis fases…”. Las notas empiezan a hacerse cada vez más obvias, y las lágrimas de los fanáticos empiezan a caer sobre sus ojos: sí, es ‘Liability’, de Melodrama (2017). Un efecto similar tiene ‘Ribs’, de Pure Heroine (2013).

De momentos así de melancólicos, pasamos a la gran fiesta verde que es ‘Green Light’, donde todo el mundo salta sin parar. Ya sobre el final, en ‘David’ Lorde se pone un traje con luces brillantes, y baja del escenario para saludar a los fans mientras canta ‘¿alguna vez voy a volver amar? Nosotros sabemos que sí. Y en cada ocasión, estaremos ahí para escucharla.

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