Fotos por @mecp.h
Hay géneros que uno no imaginaría que se podrían fusionar tan bien. El jazz y la psicodelia, como sucedió a finales de los ‘60 con proyectos como Soft Machine y Gong es un buen ejemplo; pero tal vez el metal y el funk sea algo aún más extremo. A pesar de que tanto Sly & The Family Stone como Funkadelic lo habían hecho con el rock, llevarlo a un terreno más pesado era una apuesta tan ambiciosa como arriesgada. Pero los grandes cambios vienen con una importante dosis de riesgo, y eso fue lo que hizo Living Colour. Naturalizaron un estilo que marcó gran parte de los ‘90 y que sigue resonando hoy en día. Evocando una pasión descontrolada en veteranos y jóvenes, en el C Art Media se comprobó que no se oxidaron ni un poquito.
Previo al plato principal, presenciamos el regreso de Madzilla. Esta banda de Las Vegas se caracteriza por un metal sumamente técnico. Estrenando su cuarto álbum, Angel Genocide (2026), se ganaron al público con una presentación sin anestesia. De todos modos, quedé con mal sabor a partir del uso de varios vídeos claramente creados por IA. A pesar de comprender que la realización de clips o animaciones es algo complejo y costoso, esta alternativa se siente peor y carente de tacto. Prefería ver su logo estático en el fondo a esos visuales, pero es más bien una reflexión que un reproche, especialmente dado que musicalmente el show estuvo más que aprobado y verlos humildemente con su merch al final de su presentación se ganó mi respeto.

Algo curioso, pero una muestra del profesionalismo, fue presenciar casi una hora de pruebas por parte del equipo de Living Colour. Afinaron cada instrumento y fueron chequeando mientras en el fondo vibramos con Bauhaus, DEVO y los Beastie Boys. Este tiempo, bordeando lo excesivo, quedó completamente validado al sonar la primera nota. En todo momento el grupo fue compacto, en un perfecto balance sonoro que, sumado a su sinergia musical, hace que suenen incluso mejor que en sus discos. Pero me estoy adelantando, no mencioné la manera en la que entraron al escenario. La mítica ‘Marcha Imperial’ de Star Wars comenzó a retumbar, y ellos casualmente ocuparon sus lugares en el escenario. Desde el primer momento tuvimos un bello contraste entre Vernon Reid con una remera de Naruto y Corey Glover en un traje rosado. Marcaron cuatro y ‘Leave it Alone’ dio inicio a la fiesta, que arrancó con una seguidilla demoledora que tuvo a ‘Middle Man’ como también su cover de los Talking Heads, ‘Memories Can't Wait’, e ‘Ignorance is Bliss’.
No requiere ser un experto en sus letras para percibir el contenido social en la música. A casi cuatro décadas del lanzamiento de su debut, tristemente sus palabras siguen vigentes, y en muchos casos aún más que antes. Desde las desigualdades de las minorías hasta ser rehenes de nuestros locadores; el orgullo de nuestra raza y el quebrar con lo que se pretende de nosotros. Ese mensaje, y las raíces de la banda, quedaron claras cuando interpretaron una seguidilla de ‘White Lines (Don't Don't Do It)’, ‘Apache’ y ‘The Message’. Tres tracks del mítico Grandmaster Flash, pionero del hip hop en los ‘80, en las cuales advierte sobre el uso de cocaína y la dura vida urbana en Nueva York. Un diagnóstico de la pobreza, la desigualdad de oportunidades y el crímen, con los que se convive a diario tanto en Harlem como en nuestro hermoso país.

Quienes siguen a la banda están al tanto de que disfrutan de hacer covers muy variados en sus presentaciones. Desde el soul de Bill Withers hasta temas de Led Zeppelin o Prince. Nuestra noche, además del gran maestro Flash, tuvo una emocionante versión de ‘Hallelujah’, aquel clásico de Leonard Cohen. Pero personalmente, el momento que quedará inmortalizado fue otro. Un hombre en silla de ruedas siendo levantado por el público al ritmo de ‘Cult of Personality’. Se quitó su remera, agitándola por los aires mientras Corey cantaba haciendo contacto visual con él. Una de las muestras de pasión más grandes que recuerdo en un concierto. Después de presenciar ese momento, se reafirma que estos eventos son mucho más que simplemente espectáculos de música.

