ARCTIC MONKEYS CELEBRA 20 AÑOS DE WHATEVER PEOPLE SAY I AM...

Reeboks clásicas o Converse gastadas

Considerado un disco de culto, Whatever People Say I’m, That’s What I’m Not (2006) de Arctic Monkeys fue una de las expresiones artísticas que ayudaron a redefinir la cultura británica de las últimas décadas. Su impacto marcó el paso del britpop al indie rock, un estilo que dominaría la escena local durante los primeros años del nuevo milenio.

Rompió récords al ser el álbum debut que más rápido se vendió en el Reino Unido, convirtiéndose en el soundtrack de una generación y dándole voz a fenómenos que no estaban tan tematizados en la música. Su sonido crudo y enérgico estableció un nuevo estándar para el indie rock y para las siguientes generaciones de músicos. 

Contribuyó a este fenómeno el hecho de que, en sus primeras presentaciones, los chicos oriundos de Sheffield regalaban con frecuencia CDs al público para difundir su música. Coincidiendo con el momento en que internet empezó a convertirse en algo realmente masivo, los fans subían las canciones a plataformas online, democratizando el acceso al material y dándole el empuje perfecto a una banda que lideraría los charts más importantes del mundo y que sería “la banda más importante de nuestra generación”, según NME. 

A través de la romantización del pasado y de los “good old days”, el álbum deja en evidencia la importancia del storytelling. Alex Turner surge como un compositor minucioso que se esmera en contarnos cómo fue su adolescencia en High Green, Sheffield: desde la superficialidad y las apariencias hasta el análisis de las subculturas juveniles y de la vida nocturna inglesa, narradas con la vitalidad, la observación y la sensibilidad de un Alex de tan solo 20 años.

 

La portada más reconocible de los ‘00

La fotografía de Chris McClure, amigo de la banda, que aparece en la portada, fue tomada durante una madrugada a finales de 2005 en el Bar Korova, en Liverpool. La sesión de fotos fue espontánea, a cargo de la fotógrafa Alexandra Wolkowicz en una noche de alcohol y música.

El título del disco es una frase tomada de la novela Saturday Night and Sunday Morning (1958), escrita por Alan Sillitoe. Alex Turner comentó que el título era adecuado ya que “hay mucha gente diciendo muchas cosas sobre nosotros y no tenemos control sobre eso”.  

 

Poesía de barrio y lecciones de jerga

No se trata de un disco lineal que cuente una historia cronológicamente, sino más bien de una pintura fragmentada que construye un mapa emocional y social de la juventud en Sheffield. Centrándose en la experiencia nocturna y el descubrimiento de la propia identidad, el disco actúa como un análisis casi sociológico, marcando la manera en que funcionan las dinámicas sociales en pubs, bares y fiestas de la ciudad inglesa.

Hay tres tipos de canciones centrales en el disco: las descriptivas, las contextuales y las visionarias. 

‘I Bet That You Look Good On The Dancefloor’ y ‘Fake Tales Of San Francisco’ exponen la obsesión por pertenecer a un grupo, describiendo apariencias físicas cotidianas de principios de los años ‘00, además de los juegos de atracción y vínculos amorosos. Alex nos muestra que cierta parte de él buscaba encajar y adaptarse a las dinámicas seductoras de la juventud, pero rápidamente nos devuelve una versión suya más real, demostrando el temor a no pertenecer. Para de mirarme y yo pararé de mirarte a ti, y lo que me sorprende es que realmente no quiero que pares”.

‘Fake Tales of San Francisco’ subraya la importancia de asumir con orgullo las propias raíces y rechazar la impostura social. A través de frases como “Él habla de San Francisco pero es de Hunter’s Bar” (una rotonda cerca de Sheffield) o “No sos de la Ciudad de Nueva York, sos de Rotherham” (una pequeña ciudad cerca de su lugar de origen), Alex expone la falsedad de quienes simulan pertenecer a entornos más prestigiosos o cosmopolitas. De este modo, refuerza una reivindicación explícita de la identidad local y de la experiencia de haber crecido en Sheffield. La valoración del origen y la pertenencia territorial se consolidan así como una de las claves conceptuales del álbum.

‘Still Take You Home’ y ‘A Certain Romance’ funcionan como observaciones irónicas sobre la figura de los chav, un término de uso despectivo asociado a ciertos estereotipos de consumo ostentoso, estética exagerada y conductas vinculadas al exceso. A través de imágenes como “me cuesta ver a través de tu bronceado artificial” o “puede que lleven Reeboks clásicas, Converse gastadas o pantalones de chándal metidos en los calcetines, pero eso no es lo importante: lo importante es que no hay romance por ahí”, Alex no se limita a describir una apariencia, sino que expone un vacío simbólico detrás de esa construcción identitaria. La crítica no apunta únicamente al estilo, sino a la superficialidad de los vínculos y a la pérdida de autenticidad en determinadas dinámicas juveniles.

A lo largo del disco en canciones como ‘When the Sun Goes Down’ se exploran otro tipo de perfiles como personas en situación de calle y prostitutas. ‘Dancing Shoes’, ‘You Probably Couldn’t See For The Lights But You Were Staring Straight at Me’, o ‘Red Lights Indicates Doors Are Secured’, ayudan aportando un contexto a la descripción de los personajes analizados. Eso mismo sucede también en ‘Riot Van’, con una melodía más triste y derrotada.

‘Mardy Bum’ es capaz, la canción más romántica del disco, nos habla de una relación, de una comprensión de los sentimientos y una cierta idealización de la vida en pareja más allá de los altibajos. Es la composición más amorosa del disco y deja ver a un Alex sensible, sin enojos.

‘The View from the Afternoon’ junto con ‘Perhaps Vampires Are a Bit Strong But…’ evidencian la necesidad de Alex de posicionarse y defender su proyecto artístico frente a un entorno escéptico. Frases como “la anticipación tiene la costumbre de prepararte para la decepción” o “todos ustedes son vampiros, y todas sus historias están gastadas, por más de que pretendan estar de nuestro lado, ustedes piensan que vamos a fracasar” son una respuesta directa a la desconfianza del circuito mediático y de la industria. Las letras exponen un clima de subestimación temprana por un lado pero de apuesta comercial por el otro, en el que el potencial de la banda era puesto en duda por parte de su comunidad, pero la crítica especializada ponía casi las manos en el fuego por el éxito del grupo, ya que la expectativa por el lanzamiento del disco era altísima.

 

No seríamos los mismos sin este álbum

La favorable recepción del disco por parte de la critica y de la juventud, llevó a Arctic Monkeys no solo a posicionarse como la banda más influyente del indie rock sino también a establecer a Whatever People Say… como una masterclass de composición lírica y construcción de personajes. Su legado es la naturalidad con la que fue adoptado por infinidad de bandas y artistas a lo largo y ancho del mundo, interpelando no solo al indie rock, sino a una gran variedad de géneros que encontraron en el una nueva forma de construir historias.

 

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