THE HIVES: POGO POR SIEMPRE, POR SIEMPRE POGO

Los suecos deleitaron a sus fans con un show íntimo en el Teatro Vorterix

Fotos por @mecp.h

The Hives son unos suecos dementes que arrancaron a mediados de los años ‘90 producto del deseo de los hermanos Almqvist, tocando en lugares pequeños de Fagersta, su ciudad natal de apenas unos 10.000 habitantes. Fue su segundo álbum, Vini Vidi Vicious (2000), el que los puso en el mapa de la música en Europa hasta que el single ‘I Hate to Say I Told You So’ los catapultó a la fama mundial. Un videoclip sencillo, cargado de intensidad y unos looks irresistibles, que se reprodujo infinidad de veces en los canales de TV. En Argentina caló hondo y, aquel video que acompañó muchos desayunos en los días de escuela secundaria, fue solo la semilla de lo que se convertiría en un amor retroalimentado entre la banda y el público local. Un vínculo que se fue potenciando con el correr de los años a fuerza de reiteradas visitas al país y la aparición de canciones de la banda en distintas películas, series y hasta videojuegos.

Después de su paso por Perú y Chile, The Hives regresaron a la Argentina para acompañar a My Chemical Romance en el estadio del Club Atlético Huracán el día domingo, pero la audiencia local fue premiada con una fecha propia el sábado por la noche en el Teatro Vorterix del barrio porteño de Colegiales. Ahí ya se habían presentado apenas dos años atrás y quedó claro, una vez más, que este tipo de salas les sienta a la perfección.

Diez minutos habían pasado de las 21.00 horas cuando la banda saltó al escenario luciendo sus llamativos trajes rockabilly-country negros con iluminación propia incluida. No por nada ostentan un premio a “Banda Mejor Vestida” según los NME Awards británicos. ‘Enough is Enough’ fue el puntapié inicial de un pogo que ya no se detendría más. Con el correr del tiempo me he encontrado a la banda catalogada como un grupo de “garage rock” o incluso “indie”, en algunas ocasiones. A mí no me quedan dudas de que The Hives es una banda punk y punto. Canciones de tres minutos hiperactivas con tempos acelerados y una batería que te obliga a no parar de agitar. La ecuación es sencilla. 

“¡Esta canción, todos los manos arriba!”, fue el pedido del carismático vocalista Howlin’ Pelle Almqvist en un torpe pero clarísimo español antes de que la banda se lanzara a tocar ‘Rigor Mortis Radio’. Como bien le contó a MapSound días atrás, el frontman tomó algunas clases de español en la escuela pero, sobre todo, considera “una muestra de respeto ir a un país y hablar en su lengua, en lugar de hacerlos a ellos hablar sueco”. Son unos barderos pero también son un amor. Por supuesto que el público respondió al gesto con el infalible “¡Olé, olé, olé… The Hives, The Hives!” y otras canciones de aliento que la banda agradeció con las versiones más intensas de ‘Paint a Picture’ y ‘Main Offender’, mientras que el pogo seguía y algunos incluso hacían mosh.

Fue su más reciente álbum, The Hives Forever Forever The Hives (2025) el que más canciones aportó a la lista con cinco, seguido por The Death of Randy Fitzsimmons (2023), del que sonaron cuatro. De Veni, Vivi, Vicious sonaron apenas dos pero, por supuesto, su canción más popular (‘I Hate to Say I Told You So’), no se quedó afuera y hasta contó con una repetición del último estribillo por demanda popular. Lo que sí resultó llamativo fue el recorte a último momento de tres canciones que fueron directamente tachadas de las listas de temas, entre ellas ‘Here We Go Again’, que hubiera sido la única correspondiente a su primer álbum, Barely Legal (1997) y que muchos fans de los primeros días hubieran deseado escuchar.

Más allá de la impronta enérgica, potente y agresiva, cabe destacar que la propuesta de The Hives es prolija y de buen gusto. Una puesta en escena sencilla, sin pantallas ni muchas luces, y una escenografía que solamente contaba con cinco pelotas inflables blancas en el fondo con una letra negra cada una deletreando el nombre de la banda. Todo esto siempre acompañado de una cuidada teatralidad. Los movimientos naturales de los músicos se entrelazan con sutiles coreografías finamente ensayadas y no es menor el detalle de que los asistentes de escenario luzcan disfraces de ninja completos, cinturón y máscaras incluidos. Al fin y al cabo, no conozco a nadie más ninja que quienes cumplen ese rol de stage. Además, suele ser difícil esconder o ignorar a alguien que entra corriendo a escena para levantar un pie de micrófono, cambiar una guitarra o ajustar un fierro de la batería. Entonces, ¿qué mejor forma de mimetizarlos que volverlos parte del show? ¡Y hasta ofician de percusionistas en algunas canciones!

Llegando el final de una noche inolvidable, comenzaron a llover las ofrendas y recuerdos sobre el escenario. Abanicos para que los escandinavos pudieran contrarrestar el calor porteño, camisetas de la selección y hasta una bandera argentina que Pelle exhibió con orgullo en reiteradas ocasiones. La frase, escrita en negro sobre nuestros colores patrios, era la misma que da nombre a la última canción del más reciente lanzamiento de la banda (y tal vez el último de su carrera): “THE HIVES FOREVER FOREVER THE HIVES”. Y eso fue lo que se quedó cantando de manera hipnótica la gente después del último estribillo de la noche. “Se siente un poco como darle un cierre a una etapa y no sabemos qué vamos a hacer ahora”, declaró el cantante hace unos días a este mismo medio pero aunque el futuro de la banda sea incierto lo que es seguro es que el amor simbiótico entre The Hives y el público argentino no morirá jamás. ¡Forever Argentina y The Hives!

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