NOSTALGIA Y DIVERSIÓN: BIG TIME RUSH EN EL MOVISTAR ARENA

La boyband regresó para revivir los hits de la recordada serie de televisión

Es curioso ver como la nostalgia va pasando de generación en generación. Desde referencias a Star Wars, Michael Jackson y demás íconos de los ochentas, pasando por los noventas y ahora más recientemente los 2000’s, pero de a poco se va destapando el velo de la nostalgia hacia una década: la de los 2010’s.

Big Time Rush (2009) fue una de las series más emblemáticas de Nickelodeon al comienzo de la década pasada, que casualmente coincidió con el revival del fenómeno de las boybands, impulsado en gran parte gracias al ascenso de One Direction. De los productos juveniles de la época demostró ser uno de los que mejor envejeció, ya que supo cómo abordar temas de la industria musical juvenil desde su propio humor absurdo e infantil, sin alienar demasiado a su público adolescente.

Gracias a su impresionante constancia para salir de gira, lograron mantener viva a su base de fans a través de los años. El pasado 3 de marzo por fin, le tocó el turno a los fans de nuestro país de presenciar su show en el Movistar Arena. En esta nueva gira James, Kendall, Carlos y Logan se embarcaron en un viaje de recuerdo a través de todas las canciones de la serie. Y no vinieron solos ya que trajeron a Stephen Kramer Glickman y a Katelyn Tarver, mejor conocidos por sus respectivos papeles como Gustavo Roque y Jo Taylor.

Luego de la apertura nacional a cargo de Juli Obregón, le siguió el show de Glickman y Tarver, quienes presentaron canciones propias, intercaladas con monólogos dignos de Gustavo Roque, sirviendo así un más que digno y divertido acto de apertura para el evento principal que ya era inminente.

Como no podía ser de otra manera, la noche comenzó con la canción que abría cada capítulo de la serie: ‘Big Time Rush’, acompañada por el video del opening del show de Nickelodeon. Al finalizar el mismo, las luces se encendieron y los miembros de la banda salieron a escena para cantar el último coro de la canción y dar por comenzada la noche de la mano de otro de los temas más icónicos de la agrupación: ‘Windows Down’, con esa recordada interpolación a ‘Song 2’ de Blur en el estribillo.

Tras el comienzo, la banda comenzó a tocar sin parar por más de dos horas sus hits poperos como ‘Music Sounds Better’, ‘Superstar’ y ‘Picture This’. Las performances,  repletas de guiños al programa, encendieron a la audiencia, que respondió eufóricamente al oír las canciones que marcaron su infancia y adolescencia. Luego del electrizante arranque, fue Stephen Kramer quien puso un freno a la velada al regresar al escenario como Gustavo para generar junto a su piano el primer segmento sentimental de la noche. 

Tras ese pequeño tramo en solitario que generó el aplauso y la ovación de las más de 8.000 personas presentes, los chicos volvieron al escenario para un pequeño popurrí en el que destacaron canciones como ‘You’re Not Alone’, ‘All Over Again’ y ‘We Are’, para finalizar el homenaje a Kramer con el gag de la serie ‘Turd Song’ ante la risa de todos.

El estadio se caía abajo cuando Carlos agarraba el micrófono y hacía uso de su fluido español para elogiar la comida y al público argentino. Ni hablar cuando se puso su casco y se subió al changuito, tal como lo hacía en la serie. “¿Cómo se dice que estamos a mitad de camino?”, fue la frase que dio pie a ‘Halfway There’, canción que apropiadamente marcó el punto medio del show, a la hora de comenzar.

Más adelante, tomó lugar uno de los momentos más esperados de la noche, con la aparición de Katelyn Tarver en el escenario cantando ‘Count On You’ y dándonos un momentazo “Jendall” para aquellos que la shipearon con Kendall hace unos años. Finalizado el emotivo momento llegó la hora de la verdad: la elección de las 4 “Worldwide girls”. Cada miembro eligió a una chica distinta para subirla al escenario en la canción ‘Worldwide’ en lo que fue uno de los momentos más lindos de toda la noche, al ver a las fanáticas en el escenario cumplir su sueño.

El show se aproximaba a su final a partir de hits como ‘Nothing Even Matters’, ‘⁠Song For You’, ‘⁠I Know You Know’ o ‘ ⁠If I Ruled The World’ que convirtieron al arena en una fiesta. Parar cerrar por los aires, la boyband cerró el set principal con ‘Confetti Falling’, en donde efectivamente cayó confeti, para regresar tras un corto bis al escenario con ‘Til I Forget About You’ y tocar el tema que faltaba: ‘Boyfriend’, la canción más recordada y querida de la banda.

De esa manera terminó Big Time Rush en el Movistar Arena, un auténtico despliegue de las primeras pinceladas de lo que se empezará a ver de acá a unos años con el boom de nostalgia centennial. Un show divertido que sirvió como carta de amor a los fans que acompañaron a la banda por tanto tiempo, y que por una noche volvieron a ser niños mirando Nickelodeon y tomando chocolatada.

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